Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 676

676 María da Gloria Marroni La causa del problema no es la presencia de los migrantes, sino el patrón de desarrollo que concentra la riqueza y disemina la pobreza. Sin embargo, el direccionamiento político, con el fin de responsabilizarlos, ha surtido efecto: los obliga a una renovada vigilancia y búsqueda de protección. ¿En qué medida el estatus migratorio irregular es negado por culpa, miedo o necesidad de protección o manutención de la propia sobreviven- cia en condiciones adversas?, ¿es parte de la cultura clandestina de los por­ tadores de este estatus?, ¿cuáles dificultades enfrentan las familias mexicanas en este sentido? Se pueden distinguir dos vertientes para debatir la cuestión: la prime- ra de ellas dice respecto a la percepción de no pertenecer a la sociedad huésped, no ser aceptado, ser discriminado, rechazado, tratado injustamen- te por razones del perfil racial: Mis padres no querían que me enseñaran español porque no querían que me discriminasen (Testimonio CUNY, 14 de septiembre de 2017). Aparecen sentimientos de minusvalía que no se desea heredar a los hijos y la consecuente necesidad de invisibilizar este hecho. Por ello, a veces se llega a utilizar la expresión por parte de algunos informantes de “estar en el clóset”, extrapolada de su contenido original de ocultar la identidad sexual no aceptada, o en el limbo, debido a la incertidumbre sobre su lugar en la sociedad. En el segundo caso, la perspectiva se agrava: la ofensiva nativista ame- naza la integridad del migrante y de su familia, confrontándolo diariamente a la posibilidad de detención o expulsión del país. Más que una línea divi- soria entre las dos vertientes, se trata ahora de un continuum: la situación de los mexicanos en Estados Unidos, a partir de la primera década del siglo XXI, representa una fisura con los patrones anteriores de los actores de posicionarse en su estatus migratorio irregular. Ahora, ser migrante indocumentado, hasta parecerlo o tener un parien- te con ese estatus, se transformó en una situación límite y, como tal, puede rebasar la capacidad del individuo de hacerle frente; requiere cada vez mayores recursos físicos, económicos, culturales y emocionales. La deten- ción —paso previo a la deportación— rebasa la mera devolución en la frontera, alcanza las redadas al interior de los centros de trabajo, viola los espacios privados, se ensaña en los lugares públicos donde se mueven los mi- grantes. El menor desliz, como un delito administrativo insignificante, contribu- ye al récord negativo de una persona cuando no lleva directamente a la