Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 651

Jóvenes migrantes mexicanos en Estados Unidos 651 identificarse con la cultura dominante. Algunos estudiosos consideran que la asimilación de los inmigrantes es un hecho problemático, relacionado con las diferencias en el estado de salud y las tasas de depresión (Torres, 2010). La separación preserva el legado del patrimonio, pero mantiene a los jóvenes inmigrantes mexicanos fuera de la sociedad dominante, con las desventajas que esto puede traer. Este problema está relacionado con la percepción de bienestar y problemas de salud mental. Los jóvenes pueden internalizar el lenguaje, los valores y las normas de su propio grupo cul­tural y del grupo principal, pero están conscientes de alguna manera de las di- sensiones psicosociales que muestran problemas de identidad y estrés. Los códigos, referencias y valores no son tan claros y pueden sentirse como estadounidenses en casa y mexicanos con estadounidenses. Además, es necesario crear un sentido constructivo e integrador de su experiencia vital y mundo social. La aculturación también es un proceso multidimensional en lo que se refiere a aspectos destacados de la dimensión social y todas las agendas relacionales: relaciones psicológicas, interpersonales, sociales, culturales y comunitarias (Schwartz et al., 2010). En cuanto a las dimensiones psico- lógicas, podemos referirnos a todas las percepciones personales, los efectos sociocognitivos y emocionales de ser una persona joven migrante con es- trés subjetivo y preocupaciones por el bienestar. Si el estrés se vuelve cróni­ co, puede haber una dimensión altamente sintomática e incluso reacciones físicas patológicas, como presión arterial o dolores de cabeza crónicos (Achotegui et al., 2012). De esta forma, la fatiga cultural, física y psicoló- gica causada por el esfuerzo de adaptación puede dañar la salud mental y física (Schwartz et al., 2010; Achotegui, 2012). Las investigaciones exis- tentes respaldan la idea de que las presiones y demandas asociadas con ser un inmigrante y vivir en un ambiente que infravalora el propio grupo étni- co, intensifican la probabilidad de experimentar problemas de salud men- tal (Breslau et al., 2007; Grant et al., 2004; Organista, 2007). Para comprender mejor las implicaciones de salud física y mental del proceso de aculturación en los jóvenes, también es necesario abordar la paradoja del inmigrante, la cual tiene varias lecturas. Por un lado, hay un “efecto saludable” debido al hecho de que quienes migran tienden a ser jóvenes fuertes y saludables. Además, hay dificultades en el desarrollo psi- cosocial. Aquellos que están integrados a la sociedad estadounidense y mantienen sus principios culturales son bastante saludables. Aquellos que están asimilados o marginados tienen una carga de salud. Telles y Ortiz (2010) sostuvieron que cuatro generaciones después de inmigrar, muchos latinos permanecen en guetos, con un fuerte sentimiento de “identidad mexicana”, probablemente porque sus actitudes y valores están influencia-