Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 649

Jóvenes migrantes mexicanos en Estados Unidos 649 nocer. Los países con alta UAI mantienen códigos rígidos de creencias y comportamiento, y pueden tener un comportamiento poco orto- doxo. Las sociedades débiles de la AUI mantienen una actitud más relajada en la que la práctica cuenta más que los principios. Desde una perspectiva de simplificación excesiva, si miramos los patro- nes culturales “mexicanos” comunes en relación con los de “Estados Uni- dos”, vemos aspectos interesantes y disonantes relacionados con los clústers de valores de Hofstede. Por ejemplo, la percepción de la distancia de poder o la actitud hacia las desigualdades es diferente para los mexicanos que para la sociedad estadounidense dominante. México es una sociedad más jerár- quica (puntaje de escala de Hofstede de 81) y hay una mayor tolerancia hacia la desigualdad y un sistema autocrático sin necesidad de más expli- caciones o aclaraciones; esto podría explicar por qué generalmente hay un comportamiento más violento en la resolución de problemas. Estados Uni- dos tiene un puntaje de 40 y generalmente es apoyado por la premisa “es- tadounidense” de la igualdad de derechos. Además, Estados Unidos es más individualista en términos de principios culturales con un puntaje de 91. Las personas tienen una autoimagen definida en términos de “yo” en lugar de “nosotros”. México, con un puntaje de 30, se considera una sociedad colectivista “nosotros” con una afectividad cercana a su grupo, familia, familia extensa o relaciones prolongadas. El apoyo social protege la salud mental y el bienestar subjetivo, pero los jóvenes mexicanos pueden tener más dificultades para desarrollar formas de vidas nuevas y únicas. Esto po- siblemente explique la tendencia de los mexicanoestadounidenses a vivir en barrios hispanos, casarse con otros hispanos y seguir considerándose mexicanos, incluso en la cuarta generación. Los sociólogos Telles y Ortiz (2008) estudian cómo ha evolucionado la experiencia mexicanoestadouni- dense en cuatro décadas. Descubrieron que el progreso económico se de- tiene en la segunda generación y que las tasas de pobreza siguen siendo altas para las generaciones posteriores. La orientación a largo plazo puede ser un problema adicional, porque los jóvenes mexicanoestadouniden­ses pue- den funcionar regularmente sin interactuar con los principios, valores o entendimientos de la sociedad receptora (Schwartz et al., 2010; Hofstede et al., 2010). México y Estados Unidos se consideran sociedades bastante masculinas (puntajes 69/62). En esta dimensión, se espera que los jóvenes sean aser- tivos, competitivos y con objetivos claros. El comportamiento en la escue- la, el trabajo y el juego se basa en “esforzarse por ser lo mejor que pueden ser” y en que “el ganador se lleva todo”. Sin embargo, los jóvenes migrantes adolescentes a menudo tienen deficiencias en su desempeño académico.