Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 647
Jóvenes migrantes mexicanos en Estados Unidos
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redes —aunque no sean completas o estén tan establecidas o maduras como
en las áreas rurales— se basan en la afinidad y confianza que provienen de
la migración, experiencias de la familia inmediata, de vecinos o de amigos
cercanos (Castañeda, 2012).
En cualquier caso, las redes sociales que se utilizan en la migración para
jóvenes urbanos y rurales no siempre garantizan el éxito, ya que implican
respuestas individuales de apoyo. Es decir, aunque el capital imaginario
incorporado en las redes se basa en la confianza, la afinidad y la reciproci-
dad en este proceso, no garantizan un futuro prometedor en el lugar de
trabajo ni en la estabilidad emocional de los propios migrantes.
Las condiciones de educación, empleo y estado migratorio son tres pre-
misas clave para comprender y distinguir la vulnerabilidad social que
enfrentan los jóvenes migrantes en Estados Unidos: baja educación, expe
riencia laboral incipiente o limitada y estatus de indocumentado. Estas
condiciones comprometen su bienestar, incluida su seguridad física, su
salud mental y el ejercicio de sus derechos humanos. Los adolescentes se
enfrentan a situaciones adversas que son más difíciles que para los migran-
tes adultos, incluidos los principales problemas durante el viaje y la vida
en Estados Unidos, para lo cual están menos preparados.
Si a este escenario se considera además de los riesgos para la salud a los
que están expuestos los adolescentes tanto en el camino a Estados Uni-
dos como durante su estancia en el país, entonces la vulnerabilidad es aún
mayor. Estos riesgos incluyen accidentes y enfermedades profesionales
en el caso de quienes encuentran trabajo, además del consumo de alcohol
y drogas ilegales, ya que son más accesibles cuando uno tiene ingresos y
menos control social y vigilancia familiar. Otro riesgo importante es la pro-
bable adquisición de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y VIH/
SIDA, que pueden ocurrir debido a los cambios culturales que implican
vivir en un país donde se percibe una mayor permisividad hacia las prác
ticas sexuales (Torres et al., 2009).
Según Li Chiu, Feldman y Rosenthal (1992), existen dos procesos psi-
cológicos que los adolescentes inmigrantes pueden experimentar. Por un
lado, presencian la separación de sus antiguos lazos emocionales vincula-
dos a la integración de la identidad como parte de su desarrollo y, segundo,
la separación de su hogar, su familia y la nueva adaptación cultural que se
combina con la búsqueda de una mayor autonomía y desarrollo de una
identidad individual (Fajardo, Patiño y Patiño, 2008). En este sentido, los
jóvenes migrantes pueden experimentar problemas de salud mental, in-
cluido el riesgo de depresión provocada por sentimientos de soledad, incer
tidumbre, racismo y discriminación que no pueden ser ignorados.