Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 646

646 Nicté Castañeda Camey, Maria Cristina Martinez-Taboada, ... socio-simbólico que son clave para estos grupos de población. Las ambi- ciones migratorias de los jóvenes, con los recursos materiales y simbólicos involucrados, abarcan un amplio espectro y a menudo difieren de los de los adultos. Para esta población, la construcción simbólica sobre la migra- ción y la vida en Estados Unidos, a menudo está influenciada por expec­ tativas y sueños socialmente compartidos y construidos en sus comunidades locales, muchas veces impulsados por el imaginario colectivo, que está fuertemente impregnado de sus pares, medios de comunicación, las redes sociales y las narrativas de otros migrantes o familias. La migración de jóvenes desde México supone una serie de significados que difieren de la idea de que el propósito de la migración es “ganar dinero y trabajar”. Es innegable que todo comienza con este propósito, pero hay “algo más” en estas ideas, en su pronóstico afectivo de pensamientos, deseos y esperanzas que motivan a los jóvenes a pensar y potencialmente em­pren­ der este viaje. Para muchos jóvenes, la migración a Estados Unidos simboliza una prác- ti­ca social que asume valores imaginarios y experiencias vividas. Les permite construir su juego, “llenar su maleta con sueños”, salir en busca de traba- jo con expectativas de ahorrar dinero, superar obstáculos y con construc- ciones de la reunión familiar y de la vida matrimonial. En resumen, la opción migratoria se proyecta con frecuencia como un posible futuro to- mado del entorno social al que pertenecen los jóvenes mexicanos. Para muchos jóvenes de áreas rurales de los estados mexicanos con alta tradición migratoria, abandonar sus comunidades es un “rito de paso” so­ cial, donde el objetivo es buscar mayores ingresos y garantizar el envío de remesas a sus lugares de origen. En este contexto, se genera una serie de redes como conjuntos de vínculos interpersonales que conectan a las co- munidades con otros migrantes que precedieron y no migrantes en las áreas de origen y destino a través de vínculos de “parentesco, amistad y campe- sinado” (Durand y Massey, 2003:31). Además, la migración a Estados Unidos se proyecta para los jóvenes rurales como una fuente de expectativas y comparaciones entre dos for- mas de vida que van desde la desilusión del campo mexicano hasta la ilusión de una vida posible en los lugares de llegada “el sueño americano...”. Este alejamiento de la vida rural se convierte, en un gran número de casos, en una migración sin retorno, que rompe la cadena de transmisión de cono- cimiento entre generaciones, pero también anula la posibilidad de desa­ rrollar alternativas basadas en la visión y perspectivas de los jóvenes, como herederos de generaciones anteriores. Para muchos jóvenes urbanos, la migración se compone comúnmente de estrategias, vínculos y experiencias, pero lo más importante es que las