Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 605

Migración, remesas y desarrollo regional 605 años. De estas cifras se infiere que buena parte de los migrantes de retorno se establecen en localidades rurales y semiurbanas. Además, en 2010 au­ mentó un poco respecto a 2000 la proporción de jornaleros o peones y de quienes trabajaban por cuenta propia tanto de la población total como de los migrantes. En suma, de 2000 a 2010 no cambió sustancialmente la ocupa­ ción sectorial ni la posición en el trabajo en ninguno de los contextos com­ parados, ni entre la población ocupada total ni entre los migrantes de retorno; sólo aumentaron los trabajadores de ambas poblaciones en el sector servicios. Comparados los ingresos de la población ocupada total con los de mi­ grantes de retorno, las cifras generadas a partir de datos censales de 1990, 2000 y 2010, muestran que es mayor la proporción de quienes ganan has­ ta dos salarios mínimos en la población total que en los retornados, y que en unos y otros predominan los que ganan de dos a cinco salarios mínimos; mientras que tienden a aumentar en la población total con cada censo, los re- tornados muestran la tendencia contraria, pero sobre todo quienes perci- ben más de diez salarios mínimos entre los retornados de 1990 a 2000, y en 2010 en ambas poblaciones es baja la proporción en esta categoría sala­ rial. Por lo tanto, los migrantes de retorno tienen mayor movilidad social que la población total. Al comparar la percepción de recursos en las regiones de México entre la población ocupada total y los retornados, destaca que son más quie- nes los reciben tanto en 2000 —excepto en la región Sureste— como en 2010. En ambas poblaciones se redujo la proporción de los que reciben hasta dos salarios mínimos y es menor la diferencia entre unos y otros, pero aún es ma- yor la proporción en la población total. Asimismo, en todas las regiones y ambas poblaciones aumenta la proporción de quienes perciben de dos a diez salarios mínimos. En un contexto de relativa mejora salarial de ambas poblaciones de 2000 a 2010, los migrantes de retorno tienen mejores in­ gresos especialmente en 2000 para las regiones con tradición migratoria a Estados Unidos. También se compara en Arroyo y Rodríguez (2013) el bienestar —los indicadores son acceso a la salud, educación y vivienda— con la intensidad migratoria en los censos de 2000 y 2010 para ver cómo se relacionan en la población total, rural y semiurbana, la urbana y la de migrantes de re­torno. Para la primera aumentó la derechohabiencia de 22% a 62% y, por lo tanto, disminuyó la falta de ella de 77% a 38%; para la segunda, la falta de dere­ choha­biencia disminuyó de 87% a 52% y para la urbana creció de 54% a 67%, mientras que para los retornados urbanos aumentó de 26% a 50%. Pro­bablemente estos incrementos se debieron a la incorporación de personas al Seguro Popular, que ascendió al 36% en 2010. Por su parte, la educación