Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 602

602 Jesús Arroyo Alejandre, David Rodríguez Álvarez En la relación entre migración y remesas, Arroyo, Berumen y Rodríguez (2010) encuentran que existe una correlación positiva entre estas variables, pues a partir de 2006 es menor su crecimiento. La mayor disminución de las remesas se registra en 2009. La tendencia a la baja de la migración po­ dría ser coyuntural y no de largo plazo. De acuerdo con tendencias futuras de migración proyectadas por Partida (2006), ésta es sensible tanto a los fac­ tores de atracción de Estados Unidos como a los de expulsión de México; en dos escenarios, uno de crecimiento bajo de la economía mexicana y otro de crecimiento alto que utilizó en sus proyecciones, resultó que la migración decrece, lo cual significa una tendencia de largo plazo de la migración de mexicanos y de las remesas. ¿Sería que Estados Unidos estaba llegando al umbral de su capacidad de recibir migrantes con las características de la in­ migración mexicana en aquel país, dedicada principalmente a la agricultura, la construcción y los servicios de restaurantes y hospedajes? La ocupación de los migrantes en el sector agropecuario se redujo de 51% a 22% de 1994 a 2008, en la construcción creció de 16% a 40% y en los servicios el incre­ men­to fue de 20% a 30 por ciento. El principal factor que impulsaba la emigración de mexicanos a Estados Unidos en 2010, como ha sido casi siempre, es la enorme diferencia salarial entre ambos países, que era de aproximadamente diez a uno. Además, mientras que en ese país las remuneraciones iban a la alza, en México ten­ dían a bajar, lo cual era —y sigue siendo— un incentivo para emigrar. En cambio, el factor coyuntural más visible para explicar la disminución de la migración mexicana era la crisis financiera de Estados Unidos, que causó desempleo principalmente en la construcción, en la que trabajaban cuatro de cada diez inmigrantes mexicanos permanentes, según pronóstico de Scotiabank publicado en julio de 2008. Además, en 2010, ya había un cli­ma antimexicano y de xenofobia entre los conservadores estadounidenses, así como preocupación por su seguridad nacional. En Arroyo, Berumen y Ro­ dríguez (2010) se adelantaba que el vínculo entre tal preocupación y la migración por la frontera sur de ese país sería una tendencia de largo plazo que la reduciría. La migración mexicana se reduciría tanto por los factores internos de Estados Unidos ya mencionados, a los que se sumarían la re­ ducción de su competitividad frente a países del oriente y el sudeste asiá­ tico —particularmente China—, su déficit comercial y el incremento de su deuda externa. Además, los costos manufactureros estadounidenses supe­ raban a los de economías emergentes. Actualmente, en 2017, se han exacer­ bado varias de las tendencias previstas en 2010. La reducción de la migración y las remesas impactaría principalmente en el desarrollo de estados del sur de México. En Chiapas, Guerrero y Oa­ xaca las remesas son fundamentales para la subsistencia, disminuir el índi­ce