Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 468

468 Selene Gaspar Olvera La segunda generación de mexicanos nacidos en Estados Unidos asen­ tada en territorio estadounidense se ha estudiado con mayor frecuencia que la radicada en México; sin embargo, para los primeros todavía existe un amplio desconocimiento de sus condiciones y formas de integración, en par- te debido a que hay una mayor preocupación por saber cómo se asimilan a la clase blanca estadounidense en lugar de conocer las oportunidades que tienen para integrarse a la sociedad. Desde una perspectiva binacional, el estudio de la segunda generación de mexicanos nacidos en Estados Uni- dos es relevante no sólo por el impacto demográfico, social y económico que tiene esta población en la sociedad estadounidense, sino también por el significado que tiene para México una población compartida por ser hijos de mexicanos a la que le da derecho a la doble nacionalidad. La estructura por edad que presenta la segunda generación de mexicanos en ambas naciones —68.7%, 9 millones en Estados Unidos (CPS marzo 2017) y 97.5%, poco más de 585 mil de los que viven en México (EI, 2015) tienen menos de 25 años de edad—, como señalan Waldinger y Reichl (2006), implica que esta población aún no ha dado su pleno efecto en el plano institucional, en la que un número creciente de inmigrantes mexica­ nos ha producido una gran población en edad escolar de origen inmigran­ te. La UNESCO 6 señala que los jóvenes constituyen un grupo heterogéneo en constante evolución y la experiencia de “ser joven” y además “migran­ te”, varía según las regiones del planeta e incluso dentro de un mismo país. De acuerdo con el Informe del Diálogo Binacional (2013), la mayoría de los nacidos en Estados Unidos de padres mexicanos se hallan estrechamente ligados a las costumbres, valores y expectativas de superación de sus padres y abuelos. Ellos tienen algunas ventajas sobre sus padres y hermanos que nacieron en México, una de ellas es la ciudadanía estadounidense debido a su nacimiento en territorio de la Unión Americana (Waldinger y Reichl, 2006). A ello se suma el dominio del idioma inglés que tiene un impacto im­ portante en el mercado laboral local y externo. Su fluidez para los que re­ siden en la nación vecina es un recurso que tiene valor en ámbitos que exceden al económico, las barreras del idioma del país anfitrión impiden una plena participación en la vida política e influyen en el acceso a la asis­ ten­cia sanitaria, a la educación y otros servicios (Gutiérrez, 2010). Si los hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos aprenden el idio- ma inglés y conservan el idioma de sus padres, les resultaría favorable. La expansión de las empresas a nivel internacional y el avance de la tecnología po­nen cada vez más a empleados en contacto directo con proveedores, , consultado el 11 de agosto de 2016. 6