Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 418
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Norma Ojeda
dramática […] Y la mayoría de lo que es nuevo y diferente tiene una actitud
y un acento decididamente norteamericanos ( Simmen, 1996:129) .
En esta nueva economía mexicana globalizada se promueven imagi
narios sociales y actitudes que son no sólo favorables a la adopción de una
formación académica y capacitación laboral más a tono con “lo internacio-
nal”, sino también de una personalidad ad hoc a ello mediante procesos de
socialización y educación de los niños y jóvenes de las clases medias y altas
que los prepara para operar en el marco de una economía globalizada y, en
correspondencia, con estilos de vida más internacionales. Finalmente y tam-
bién como parte de este nuevo estilo de vida, se pueden observar actitudes
más favorables de la migración hacia el norte (tanto hacia la frontera como
al país vecino), como una nueva y en ocasiones la única opción de desarro-
llo personal y de ocupación para los jóvenes especialmente pobres, quie-
nes enfrentan pocas y malas oportunidades de empleo sobre todo en las áreas
rurales del país. Todo esto apoyado empíricamente por el efecto demostrati
vo de una práctica migratoria cada vez más recurrente y la retórica acerca del
éxito en el envío de remesas por parte de los migrantes a sus comunidades y
familias en México; esto es sin mencionar ni darle el mismo peso a los
riesgos asociados a la migración y los costos psicológicos, sociales y perso-
nales de la misma. La combinación de estas dos fuentes de influencias sobre
la población están tejiendo un ambiente social más tolerable y propicio a la
adopción de estilos de vida más abiertos hacia lo “transnacional” y lo in-
ternacional en la sociedad mexicana que, al parecer, cada vez más busca y
necesita ser parte de la globalización frente a los nuevos retos que le impone
el desarrollo.
R eflexión final: el futuro de las familias transfronterizas
y de las familias transnacionales en M éxico y E stados U nidos
Si pensamos en el futuro de los sistemas de familias en México y Estados
Unidos, podríamos casi estar seguros que las familias transfronterizas se-
guirán teniendo un lugar importante en ambos lados de la frontera, como
lo han sido prácticamente desde la demarcación de la misma frontera entre
estos dos países. En el caso de las familias transnacionales, podríamos pen
sar que de seguir con el actual modelo de desarrollo, el número de estas fa-
milias también irán en aumento por las razones expuestas anteriormente.
Incluso, es de esperarse que estas familias sigan creciendo en número y
complejidad, aunque llegarán a cambiar los términos del modelo de desarro
llo bajo el TLCAN para México, lo cual no puede ser descartado conside-