Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 404
404
Norma Ojeda
en dirección sur-norte y norte-sur (documentados e indocumentados). 5
Además, hay un tercer tipo de movimientos migratorios que ha sido de
nominado como “transmigración” por diversos autores (Acuña, 1980; Ale-
gría, 1989 y Herzog, 1990). La transmigración corresponde a un fenómeno
propio del espacio fronterizo y que tiene que ver con la vida cotidiana de los
fronterizos de ambos lados de la línea internacional y que, en mucho, res-
ponden a las condiciones asimétricas de poder económico, social y de ges-
tión política internacional, así como a las diferencias culturales que existen
entre México y Estados Unidos. Los movimientos de población transmigra-
torios adoptan varias formas, la más conocida corresponde a los movimientos
de los commuters, que son trabajadores que viven en un lado de la frontera
pero trabajan en el otro lado. Conforme a las asimetrías de poder mencio-
nadas, las más de las veces los commuters viven en México y trabajan en
Estados Unidos. Sin embargo, de manera creciente también se ha venido
dando la situación inversa, especialmente desde la entrada en vigor del
Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Esto es como
resultado de más intensas y nuevas relaciones económicas entre los dos
países, que también han facilitado a grandes y pequeños empresarios mexi-
canos y de otros países a vivir en el lado estadounidense de la frontera, a la
vez que tienen negocios y/o trabajan en el lado mexicano. Al respecto, se
tiene el caso de técnicos y profesionales de Corea del Sur que, teniendo asen-
tadas sus familias en el condado estadounidense de San Diego, cruzan de
manera regular hacia Tijuana para ir a trabajar en compañías coreanas, tales
como Sansum, entre otras menos conocidas de ese país.
Otras formas de trasmigración —menos conocidas pero documentadas
en la década de los noventa— son el cruce diario norte-sur y sur-norte de
personas en busca de productos, servicios, oportunidades de desarro-
llo personal y de mejores condiciones de vida, así como de satisfactores de
tipo personal y de relaciones afectivas que históricamente se han llevado a
cabo de manera regular a pesar de la línea internacional divisoria entre los
dos Estados-nación involucrados (Ojeda y Ham, 1990). 6 A través del tiempo,
esto ha hecho que las comunidades fronterizas de ambos lados de la fron-
5
Además de los migrantes de México y los Estados Unidos, también es necesario considerar
a los migrantes de otras partes del mundo que se asientan en los dos lados de la frontera.
6
Esto se lleva a cabo a pesar de las cada vez mayores dificultades para cruzar al “otro lado”,
debido a las restricciones impuestas al flujo de personas como parte de la política antiterrorista
estadounidense a partir de los hechos sangrientos del 11 de septiembre del 2001. Restricciones
que continúan e incluso se han agudizado con el arribo de Donald Trump a la presidencia de
ese país en diciembre del año 2016, quien incluye la construcción de un muro entre los dos
países como parte central de su política exterior hacia México.