Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 391

Identidad cultural, territorio y fronteras 391 cívico-religiosos), la relación con la tierra y la participación en las eleccio- nes de autoridades locales están presentes en la lógica de la práctica de las redes de migrantes e implican una visión ética y política de la comunidad. En el lugar de llegada, las redes expresan la fuerza del paisanaje como ori- gen común, tanto local como regional, y se manifiesta en prácticas tales como la hospitalidad y asistencia a migrantes en la búsqueda de empleo y vivienda. En la década de los ochenta, surgió en territorio estadounidense una serie de asociaciones propueblos de Oaxaca, que funciona como espacio de auto­ ayuda entre los migrantes y apoyo a los pueblos de origen. En el transcur- so de la última década, se diversificaron como asociaciones de trabajadores, residentes urbanos, culturales y de defensa de los derechos humanos e iniciaron un proceso de institucionalización bajo una estructura de orga- nización más compleja, incluyendo asociaciones de diferentes pueblos, con diferentes objetivos (laborales, culturales o de residentes), así como de di­ ferentes grupos indígenas. Este es el caso del Frente Indígena Oaxaqueño Binacional, el cual apoya proyectos que impulsan el desarrollo comunita- rio, derechos humanos, promoción cultural y representación política tanto en territorio mexicano como estadounidense. El estudio de las diferentes asociaciones de migrantes en la frontera México-Estados Unidos muestra la importancia de las múltiples fronteras territoriales —local, regional y na- cional— en la construcción de la comunidad transnacional. Estas fronteras adquieren particular relevancia en la relación de las asociaciones con los gobiernos locales y centrales, tanto en el lugar de origen como de llegada. Después de 1990, hay cambios culturales importantes en el terreno asocia- tivo y de acción colectiva que denotan la fuerza de los mecanismos con- trastivos en la construcción identitaria para las nuevas generaciones. Los jóvenes llegados cuando niños o bien los nacidos en Estados Unidos, viven la integración segmentada (Portes y Zhou, 1993) con mayor intensidad que sus antecesores, privilegiando su permanencia en Estados Unidos, el acceso a oportunidades para estudiar y lograr su ciudadanía en Estados Unidos. Sus pares generacionales constituyen referentes identitarios que compiten con sus antepasados y la búsqueda de autonomía generacional es un motor de organización. Un ejemplo de ellos son asociaciones juveniles, tal como el club los Autónomos, que aún en su fugaz existencia marcó un giro generacio­ nal importante al interior de las comunidades oaxaqueñas indígenas en California. 17 17  Los Autónomos fue fundado por jóvenes en Fresno, California en 2010. Su obje­ tivo fue crear un espacio organizativo alternativo a las organizaciones de adultos con una política “tradicional” (Martínez, 2013:48-56).