Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 388
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laura velasco ortiz
Esta relación tensa entre las culturas locales y lo que a través de los siglos
fue definiéndose como el proyecto homogenizador del Estado-nación mexi
cano tuvo varias arenas de expresión, una de ellas fue el de las políticas te
rritoriales (agrarias y de recursos hidráulicos). La identidad comunitaria
local se desarrolló a través de una larga historia de conflictos con los gobier
nos regionales y el federal alrededor de sus territorios político-administra-
tivos (véase Florescano, 1997:243-290). Actualmente, esa histórica relación
conflictiva es constitutiva de las comunidades locales, de donde provienen
los migrantes y, por lo tanto, está presente en las nuevas configuraciones co
munitarias transnacionales, que como espacio social involucran diferentes
territorios en escala nacional y local.
El proceso de articulación territorial en el espacio de la comunidad trans-
nacional se acompaña de una jerarquización de los viejos y nuevos territo-
rios que puede diferir según el plano de análisis que se enfoque. 15 En el plano
de la reconstitución de la identidad comunitaria, esta nueva jerarquización
territorial parece privilegiar a las localidades de origen. Ello lo puede ilus-
trar el gran número de asociaciones propueblos, así como las más recientes
coaliciones, coordinadoras y frentes organizativos cuya base social son co
lectivos propueblos o comunidades locales oaxaqueñas, que han aparecido
desde la década de los ochenta en territorio estadounidense en la frontera
norte de México y en ciudades como el Distrito Federal (hoy Ciudad de Mé
xico). Como lo señalan irónicamente Gupta y Ferguson (1992:12), en el
proceso de desterritorialización las ideas de los “lugares” que distinguen las
culturas o las etnias cobran mayor importancia. El recuerdo de la tierra de
origen sirve como un ancla simbólica que reterritorializa la identidad. En el
caso de los migrantes, la exaltación de los lugares de recuerdo o de origen
sirve en la reconstrucción de la comunidad étnico-nacional. Como suce
de con otras poblaciones migrantes en el mundo, la intensidad de la relación
con el lugar de origen cambia en el curso del tiempo. Los migrantes mexica
nos de primera generación en Estados Unidos mantienen una interacción
más intensa, en términos normativos y simbólicos, que los de segunda ge
neración para quienes la relación con el origen cobra una mayor fuerza
simbólica y expresiva (Giménez, 1996; Roosens, 1994; Velasco, 1995).
Cuando hablamos de comunidades transnacionales de migrantes estamos
aludiendo a entramados de relaciones sociales cohesionadas por un senti-
do de pertenencia colectiva a lo local con consciencia transnacional. Estas
comunidades se delinean, antes que como entidades empíricamente bien
15
Un enfoque económico podría otorgar mayor prioridad a los lugares de migración, ya que
son los lugares de las fuentes de empleo y por lo tanto una fuente importante de generación de
ingresos para los pueblos migrantes.