Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 382

382 laura velasco ortiz T erritorio, comunidad, frontera e identidad cultural La comunidad transnacional de migrantes, a diferencia de otras comunida­ des como las de consumidores, religiosas u otras categorías sociales, empí- ricamente tiene un referente territorial e histórico. Existe una literatura abundante que toca la importancia de la territorialidad en la identidad de las comunidades migrantes, problematizando la relación entre territorio y cultura. Es significativo que el territorio aparezca en la literatura posmoder­ na anglosajona, específicamente entre los antropólogos (Gupta y Ferguson, 1992; Clifford, 1994; Appadurai, 1988; Rosaldo, 1992) y algunos autores latinoamericanos (García Canclini, 1992) para ser cuestionado co­mo un re­ ferente de la definición de los procesos culturales. Este cuestionamiento parece provenir de la observación de una gran diversidad de fenómenos, que pueden ser agrupados en tres grandes procesos globales: la internaciona­ lización del capital, la difusión de medios de comunicación y el incremen- to de la intensidad y formas de movilidad geográfica de la población. La diversidad de estos procesos exige la distinción analítica del papel del terri­ torio en cada uno de ellos, sin olvidar su interrelación empírica, ya que sería difícil pensar en las migraciones actuales sin tener presente su relación con la internacionalización de capital y el impacto de la difusión de los medios de comunicación, como nuevas formas de movilidad geográfica y nuevos medios de información. 9 Específicamente, en el estudio de las migraciones transnacionales, el su­ puesto generalizado acerca de la pérdida de importancia del territorio en la cultura es relativizado. Esto se debe al reconocimiento de que la migración transnacional es una experiencia vital individual y colectiva que articula en forma directa —no mediada— los diferentes territorios, bajo un horizon­te cultural específico. En este sentido, Gupta (1992:63) propone estudiar la experiencia migratoria a través de una posición analítica bifocal para expli­ car la oscilación entre la desterritorialización y la reterritorialización. Este proceso de desocupación y ocupación territorial no se restringe a la idea de desplazamiento físico de un territorio a otro, sino alude también a la repro- ducción de espacios y producción de otros a través de la resignificación del territorio. 10 9  Según Bell (1990:57-58), lo que hace diferente al hombre moderno del siglo XIX, respecto de sus antecesores, es la experiencia del movimiento y la altura. Los modernos medios de locomo­ ción como el avión o el automóvil modificaron la sensación de un paisaje fijo, ligado indisolu- blemente a la biografía de los individuos; la sucesión de imágenes se aceleró y el acervo de experiencias potenciales se multiplicó. 10  La literatura sobre migración ha sido influenciada por esta corriente de pensamiento. Para el caso de la migración mexicana, véase especialmente Kearney (1996); Besserer (1996); Rouse (1989); Goldring (1992) y Smith (1995).