Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 381

Identidad cultural, territorio y fronteras 381 nacional” (Rouse, 1989) y “comunidad transnacional” (Kearney, 1996; Goldring, 1992; Smith, 1995; Besserer, 1996). No obstante que en el uso de los dos primeros conceptos hay cierta alusión al plano cultural, no es un elemento explícito del análisis. A diferencia, la noción de “comunidad transnacional” constituye una perspectiva analítica que enfatiza el plano de la identidad cultural de esta nueva entidad analítica. Sin embargo, los trabajos que abordan la comunidad transnacional de migrantes (Kearney, 1996; Smith, 1995; Besserer, 1996) apenas tocan los mecanismos que me- dian entre la construcción del sentido de pertenencia en una comunidad local y uniterritorial, y el paso a un sentido de pertenencia a una comuni- dad transnacional multiterritorial. 8 A mi parecer, estos mecanismos de re- constitución identitaria no son tan distintos de los que Carmagnani (1993) observa en el siglo XVI. Lo que sí es importante es que estos mecanismos aparecen en un escenario donde la comunidad se dispersa geográficamen- te más allá de las fronteras nacionales, en un contexto histórico de intensa globalización económica (procesos de trabajo, flujo de capitales) y cultural (extensión de medios de comunicación), intensos flujos culturales con la nueva tecnología y de cierre de fronteras estatales por parte del norte global. Esta tendencia al cierre fronterizo y el peso de las fronteras en la experien- cia de las movilidades internacionales llevó a los académicos a reflexionar sobre la importancia de las fronteras geopolíticas como fuente de poder en la reconstitución identitaria. A principio del siglo XXI, dos aportes en el te­ rreno del estudio de las migraciones indígenas resultan centrales. El pri- mero, de Michael Kearney (2004) sobre el papel de las fronteras como filtros de valor y clasificación, resultó una reflexión iluminadora no sólo en los estudios sobre migración sino sobre frontera. En su visión, el cruce de la frontera de sur a norte reposiciona a los individuos en sistemas clasificato- rios y de valor donde resultan subordinados y desvalorados. El segundo, el aporte de Lynn Stephen (2007), para quien la frontera geopolítica es una más de las múltiples fronteras que los migrantes internacionales tienen que cruzar. La frontera de género en su perspectiva resulta una fuente de dife- renciación y subordinación tan poderosa como la étnica. La autora propone hablar más de procesos trasfronterizos que transnacionales. Así, el nuevo protagonista que acompaña al de comunidad o espacio es el de frontera, sea privilegiando a la geopolítica o bien denotando la intersección de múlti­ ples fronteras para la definición de nuevas formas identitarias asociadas a la migración. 8  Lynn Stephen (2007) propone el concepto de campo transancional para hablar de vidas trans­ fronterizas, antes que transnacionales, en la medida que los migrantes al desplazarse geográfica­ mente cruzan una serie de fronteras que no se agotan en la frontera estatal.