Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 365
Inmigrantes indocumentados en Estados Unidos
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durante un momento coyuntural particularmente difícil para el ala conser-
vadora estadounidense, donde el apoyo a la administración de George Bush
decrecía debido a su incursión en el conflicto armado de Iraq y Afganistán,
aunado a la angustia que generó la crisis económica mundial. Después de
las manifestaciones masivas, la energía se canalizó a la arena electoral y
de la negociación con actores políticos. En efecto, la comunidad latina
otorgó un apoyo electoral inédito hacia Barack Obama, 6 quien se mostró
solidario con los inmigrantes en el discurso, prometiendo un sistema in-
migratorio más justo y humano.
Sin duda, el momento generaba expectativas sumamente alentadoras
para las y los inmigrantes indocumentados, pues se había logrado obtener
mayoría demócrata en ambas cámaras del Congreso, y con un presiden-
te también demócrata que se promulgaba en favor del cambio pro-inmi-
grante, las esperanzas para lograr la concreción de una reforma inmigratoria
integral se veían menos sombrías (Gonzales, 2014; Nicholls, 2013).
Sin embargo, no se logró avanzar en el ámbito legislativo y las acciones
de reforzamiento fronterizo y de control interno aumentaron, con un tope
histórico de deportaciones como corolario. Ante este panorama, en 2010
los dreamers encabezarían un movimiento que llevaría por lema “Indocu-
mentados y Sin Miedo” (Undocumented and Unafraid), con el objetivo de
presionar a la administración de Obama, quien se vería en la necesidad
de firmar una orden ejecutiva para liberar dicha presión. Así, se obtuvo el
programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred
Action for Childhood Arrivals, DACA), que otorgó alivio temporal para un
grupo selecto de jóvenes indocumentados.
DACA está dirigido a aquellos jóvenes que llegaron a Estados Unidos
antes de los 16 años de edad y que al momento de su aplicación no tengan
más de 31 años de edad (entre otros requisitos casi imposibles de cubrir
para la mayoría de los inmigrantes indocumentados), protegiéndolos de la
deportación y permitiéndoles trabajar temporalmente (tan solo dos años
con opción para renovar). Aun así, les niega diferentes servicios otorga-
dos por el Estado y no les provee un camino para obtener la ciudadanía 7
(Nicholls, 2013; Gonzales, 2014). Además, el hecho de solicitar acceso a
los beneficios de DACA implica el registro en la base de datos gubernamen-
tal, lo que los deja vulnerables ante la revocación del programa producto
6
De los 10 millones de latinos aptos para votar en las elecciones presidenciales estadouni-
denses de 2008, 67% emitieron su voto por el candidato demócrata Barack Obama (Preston,
2008, citada en Gonzales, 2014).
7
A la fecha, son aproximadamente 800 mil jóvenes (78% mexicanos) los que se han benefi-
ciado de alguna forma con este programa (Comunicado de Prensa de la Red Mexicana de Líde-
res y Organizaciones Migrantes, 2017).