Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 320
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Jose Prado
chicanos, etc. (Garcia, 2015; Hart, 2016; Muñoz, 1989; Soldatenko, 2009;
Solorzano y Delgado Bernal, 2001). Sus actores principales basan su mili
tancia en los movimientos populares del periodo con el que desarrollan su
retórica y sus particulares planes institucionales. Es fundamental reconocer
dos aspectos, a pesar que el presente capítulo no tiene como objetivo trazar la
dialéctica regional e institucional-educativa en su totalidad. El primero
es que su activismo dejó significante huella en la región y sus instituciones,
como lo son el establecimiento y el reforzamiento de proyectos y servicios
institucional-educativos a través de la expansión cultural del currículo y
de prácticas y de practicantes no blanco-estadounidenses en la región. El
segundo es que, desde entonces, la misma huella se ha buscado borrar por
parte de los sectores racistas y neoliberales. Los proyectos administrativos
que incluyen los arquitectónicos que eliminarían estos avances, se exami
nan en el siguiente apartado.
R espuestas
La respuesta del establishment institucional ante las exigencias de la comu
nidad chicana en Estados Unidos, ha sido la de adaptarse e incluirlas con
el menor impacto posible al sistema de diferencias raciales y económicas
(Omi y Winant 2012, 2015). Esto explica, por ejemplo, los patrones de mar
ginación persistentes a través de las décadas, a pesar de los aparentes logros
de inclusión social visto a lo largo del sistema educativo en lo general (Or
field, Lee y Harvard Civil Rights Project, 2007; Orfield, Siegel-Hawley y
Kucsera, 2011). Las luchas de la comunidad chicana de la década de 1950,
centradas en la autopista 710, sirven como ejemplo para comprender co
rrespondientes y contemporáneas luchas en el campo universitario, en
el cual las mismas comunidades participaron años después. O sea, cabe ver
cómo la infraestructura de la universidad y sus diseños se han alterado sin
obstaculizar sus proyectos socioeconómicos principales, tal como se alte
raría la infraestructura de transportación urbana sin obstaculizar el proyec
to hegemónico que la autopista y sus conexiones representaban.
El manejo administrativo escolar y universitario de la época de la guerra
fría hundió las esperanzas postsecundarias de la comunidad chicana desde
antes que nacieran en las secundarias. Así se encargaban de enviar a jóve-
nes chicanas y chicanos hacia estudios plenamente laborales —mecánica
automotriz, carpintería, soldadura de metales, servicio doméstico, cosme
tología, por ejemplo—, cuando su exclusión educativa por completo ga
rantizaría la baja presencia chicana en las mismas universidades fundadas