Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 302

302 Armando Vázquez-Ramos, Carolina Aguilar Román Se asumía que no requerían de mayor educación, pues terminarían reali- zando oficios que demandaban poca capacitación. Las denuncias de Sal Castro motivaron a jóvenes chicanos a organizarse y demandar mejoras educativas. El 3 de marzo de 1968, en la preparatoria Lincoln High —donde Sal Castro era maestro— se lanzan en una huelga estudiantil (Muñoz, 1989:64), a la cual se incorporan varias secundarias y preparatorias del este de Los Ángeles. Las huelgas (walkouts) duraron tres semanas y participaron más de 20 mil estudiantes chicanos, quienes aban- donaron las escuelas para protestar contra la pésima educación que recibían y presionar económicamente porque su ausencia causaba la pérdida de fondos del estado al distrito escolar de Los Ángeles. La organización para los walkouts empezó un año antes, en 1967, cuando Sal Castro junto con estudiantes universitarios chicanos y algunos inte- grantes del grupo Brown Berets 6 (Boinas Cafés), acuerdan protestar pacífi- camente y utilizan el boicot de las escuelas como herramienta de lucha. Las huelgas consistían en que los estudiantes se presentaran a clases, y a una ho- ra determinada salieran de los salones y marcharan alrededor de la es- cue­la. La idea del maestro Castro era utilizar a los chicanos universitarios y a los Brown Berets para proteger a los estudiantes de preparatoria de la policía. Ello con la intención de prevenir que los preparatorianos fueran golpeados o arrestados. A manera de continuar los esfuerzos iniciados con los walkouts, en mar- zo de 1969, Corky Gonzales organiza en Denver, Colorado, la Conferencia Nacional de Liberación de la Juventud Chicana 7 (Muñoz, 1989:60). Dicho evento marca el comienzo a nivel nacional del movimiento chicano y, con el nombre de la conferencia, ya expresaba la ideología e intenciones. Se espe- raba una asistencia de 300 personas y llegaron más de mil a la sede de la Cruzada por la Justicia, la cual se realizó en una iglesia que durante 15 años fue trasformada en centro cultural y escuela. Durante los tres días que duró la conferencia se dio un amplio intercambio de ideas políticas y expresiones culturales, como teatro, poesía y ballet folclórico. La conferencia culmi- nó con la elaboración del Plan de Aztlán, como conclusión del evento. Nun­ ca antes se habían reunidos jóvenes chicanos de todo el país para tener este tipo de encuentro. Hablaron de identidad, de trasformación política y de sen­tirse orgullosos de ser chicanos y mexicanos. Ese foro fue el primer 6 Los Boinas Cafés o Brown Berets, eran un grupo similar a las Panteras Negras. Integrado por jóvenes, hombres y mujeres chicanas que, a manera de militancia política, se organizaban en cuadrillas y se distinguían por usar uniforme y boinas cafés. A pesar de estar inspirados en los Black Panthers y las revueltas armadas de Reies López Tijerina, el grupo de chicanos nunca tuvo un enfrentamiento armado contra ninguna fuerza del gobierno. 7 El nombre original fue en inglés, National Chicano Youth Liberation Conference.