Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 301

Legado e importancia de los estudios chicanos para México 301 gran imperio, convirtiéndose en súbditos, y todo lo que vendrá después de la independencia. El tercer aspecto es el más potente porque se muestra como una declaración pública de orgullo y militancia para que se reconozca la identidad chicana, rechazando ser “pocho”. El texto fue escrito en una mezcla de inglés con español, lo que aho- ra conocemos como spanglish. Por lo que dice y la manera en que se escri- bió Yo soy Joaquín, funda las bases para la construcción de la identidad chicana, invitando a sentirse orgullosos de reconocerse como el fruto de la hibridación de culturas, dando lugar a que el nombrarse chicanos fuera un posicionamiento político de identidad y ya no un insulto. Sin embargo, siguieron existiendo mexicoestadounidenses que no se identificaban como chicanos y apelaban haber nacido en Estados Unidos. Estaban bajo una lógica de la asimilación anglosajona, conocida con el concepto de melting pot, que es producto de la identidad “americana”. No obstante, es una idea engañosa, ya que sólo es aplicable a migrantes europeos, pues América es un continente y no una nación. C hicano power: el movimiento Durante la década de 1960, en Estados Unidos se estaban viviendo diferen- tes momentos de transformación social, donde el Movimiento por los Dere­ chos Civiles de los Afroamericanos, el sindicalismo de César Chávez y las protestas contra la guerra de Vietnam estaban tomando mucha fuerza. En ese contexto, jóvenes de origen mexicano también comienzan a nombrarse chicanos y al mismo tiempo empiezan a organizarse para poner un alto a la discriminación que enfrentaban en el ámbito educativo, laboral y de vi­ viendas. En 1967, en el este de la ciudad de Los Ángeles en California 5 comienza la organización del movimiento estudiantil chicano. El maestro Salvador Castro, de la escuela preparatoria Lincoln High (Muñoz, 1989:65), dirige esfuerzos para denunciar la baja calidad de la educación en escuelas ubi- cadas en los barrios con población de origen mexicano, evidenciando un sistema desinteresado por educar a las y los chicanos, pues se les veía úni- camente como mano de obra barata y poco calificada. Al sistema educativo no le importaban los altos índices de deserción escolar en nivel medio su- perior de jóvenes chicanos, que en esa época las cifras alcanzaban el 65%. Comienza en Los Ángeles y es donde tiene mayor fuerza, pero en todo Estados Unidos jóvenes chicanos también se estaban organizando. La lucha política no se concentró únicamen- te en California. Había también activismo estudiantil en Arizona, Nuevo México, Texas y en las zonas urbanas de Chicago y Nueva York. 5