Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 248

248 Maritza Caicedo productividad entre ambos sean iguales. Según Becker (1971), los emplea­ dores que discriminan tendrán mayores costos y menores ganancias que los que no discriminan, porque dejan de emplear a la persona más apta para realizar determinado trabajo. En un mercado de competencia perfecta, las diferencias salariales basadas en la discriminación tenderán a desapare- cer, dado que la competencia acaba sacando del mercado a las empresas que discriminan y generando una igualación en los salarios. La teoría de las diferencias compensatorias también explica la segrega­ ción ocupacional de las mujeres y las diferencias salariales entre los sexos, y señala que la menor remuneración en los empleos tradicionalmente feme­ ninos se debe al hecho de que parte del salario se paga en prestaciones. La teoría de mercados de trabajo duales es una de las teorías que se basa en la parcelación del mercado laboral, y señala que las empresas del sector pri­ mario valoran fundamentalmente la experiencia laboral de los hombres, porque tienen menores interrupciones a lo largo de su carrera laboral y po­ seen mayor formación para el trabajo que las mujeres (Anker, 1997). Otro enfoque, señalado por el autor, que hace parte de esta corriente de pensamiento es la discriminación por razonamiento estadístico, y plantea que hay diferencias de productividad, aptitudes y experiencias entre hom­ bres y mujeres, en donde se considera a los primeros con mayor prepara­ ción para el trabajo (Anker, 1997). Los empleadores discriminan porque les es difícil establecer los niveles de productividad de los potenciales tra­ bajadores. Por ejemplo, como no es fácil distinguir entre mujeres con alta o baja productividad laboral, los empleadores basados en sus anteriores experiencias de contratos a mujeres, generan ciertas expectativas acerca del desempeño de la mujer en el empleo que hacen que el riesgo de invertir en la contratación de una se traduzca en un menor salario. Esta situación afecta a los trabajadores que cuentan con niveles de productividad superior (Arrow, 1971; Phelps, 1972; Aigner y Cain, 1977). Los enfoques “sociosexuales” señalan que las restricciones culturales ayu- dan a demarcar las actividades en las que son permitidas las mujeres. Estos enfoques se centran en el estudio de variables que son externas al mercado de trabajo y que no hacen parte de la reflexión de los economistas. Argu­ mentan que la situación de desventaja en la que se encuentran las mujeres en el mercado laboral es un reflejo del patriarcado y del lugar subordinado que se les asigna en la sociedad y en la familia. En la división sexual del trabajo es uno de los aspectos en los que se debe encontrar la respuesta a las desigualdades laborales observadas entre hombres y mujeres (Pacheco y Blanco, 1998). Esta división conlleva a la jerarquización y especialización de las actividades que desarrollan los individuos en el mercado de trabajo. La segregación ocupacional es un reflejo de la forma como socialmente se ha