Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 247

Segregación ocupacional de trabajadores latinoamericanos 247 ción laboral de los inmigrantes en sociedades desarrolladas. La segregación ocupacional de las mujeres por lo general es determinada por creencias culturales, obstáculos informales al empleo, la socialización y preparación para el trabajo, las responsabilidades familiares y la estructura ocupacional de los mercados laborales (Comas, 1995). La segregación ocupacional puede ser horizontal o vertical. La primera se presenta cuando determinado grupo de personas se concentra prin- cipalmente en un número relativamente pequeño de ocupaciones y se encuentran total o parcialmente ausentes de los demás, que es lo que ge­ neralmente ocurre entre hombres y mujeres. En cambio, la segregación vertical se da cuando determinado grupo de personas se concentra en los niveles inferiores de la escala ocupacional y otros en los niveles superiores. De acuerdo con Anker (1997), existen distintas teorías que han explicado la segregación ocupacional, éstas se pueden agrupar en tres grandes grupos: la teoría neoclásica del capital humano, las teorías de la parcelación del mercado de trabajo y las teorías no económicas feministas denominadas “sociosexuales”. Una de las críticas que el autor hace a las investigacio- nes sobre segregación ocupacional, tiene que ver con que no se refieran a ella en sí misma, sino a las diferencias salariales que causa entre mujeres y hombres, por tanto, se tiende a tratar a los determinantes de la segregación ocupacional y de la desigual remuneración entre mujeres y hombres co- mo si los dos fenómenos constituyeran uno solo, cuando la segregación ocupacional es sólo una de las causas de las diferencias salariales entre los sexos. La teoría neoclásica del capital humano señala que las mujeres tienen un nivel de productividad inferior al de los hombres y esa es la causa de sus menores remuneraciones. Algunos autores (Stanek et al., 1994; Comas, 1995; Anker, 1997) coinciden en afirmar que esta teoría es insuficiente para explicar las diferencias de género en el mercado de trabajo y, en particular, la segregación ocupacional por sexo, ya que como señala Anker (1997), el aumento de la participación laboral de las mujeres —en parte debido a la disminución del tiempo dedicado a tareas del hogar, el incremento de la edad al matrimonio, la disminución de la fecundidad y el aumento de las jefaturas femeninas, entre otros factores— ha contribuido a incrementar su experiencia y productividad en el trabajo extradoméstico. La hipótesis del gusto por discriminar, señala que los empleadores ac­ túan de manera racional cuando dejan de contratar a personas que hacen parte de un colectivo discriminado —como mujeres, negros e inmigrantes— para disminuir gastos en la empresa. Desde esta teoría, el autor señala que existe discriminación en el mercado hacia las mujeres y que los empleadores están dispuestos a pagar mejores salarios a los hombres, aunque los niveles de