Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 227

De las escuelas de Estados Unidos a las escuelas de México 227 Se observará que las encuestas no fueron realizadas en los mismos años. En Nuevo León y Zacatecas antes de 2008, y en Puebla y Jalisco después de esas fechas. ¿Por qué importa esta distinción? Sucede que los estudiosos de la migración han observado que a partir de la recesión económica de Esta­ dos Unidos, asociada a la intensificación del ambiente antiinmigrante, la mi­gración de México a Estados Unidos se redujo a niveles no observados des­ de principios de los años noventa, así como la migración de retorno creció año tras año. Los demógrafos se han encargado de hacer las precisiones. De acuerdo a Giorguli y Gutiérrez (2011), la ENADID de 1992 permite estimar 180 mil migrantes retornados en los cinco años previos a la encuesta; la ci- fra va aumentando de la siguiente manera: 291 mil (según Conteo de Po­ blación y Vivienda 1995), 289 mil retornados (según ENADID, 1997), 267 mil (según el Censo 2000), 344 mil (estimación de la ENE, 2002), 717 mil (se­gún ENADID, 2007) y 994 mil (estimación del Censo de 2010). Pero lo que más interesa aquí es que una proporción importante del retor­ no, según el Censo de Población y Vivienda 2010, está compuesta por me­ nores de 19 años (más de la cuarta parte del total de retornados) y que el número de retornados en edad escolar constituyen una parte sustancial de los niños y adolescentes migrantes de retorno (arriba de 60% del total de menores de edad). El Censo de 2010 reporta 650 mil niños y adolescentes que habían vivido en Estados Unidos en algún momento de sus vidas (Gior­ guli et al., en prensa). Esta cifra no representa a la totalidad de los niños y adolescentes que participaron en la migración internacional porque, para los nacidos en México, solamente se cuentan aquellos que habían vivido en Estados Unidos los cinco años previos al censo. Así, por ejemplo, un ado­ lescente que en 2010 tenía 14 años, que había nacido en México, luego migró a Estados Unidos en 2000, vivió en ese país tres años y regresó a nues- tro país en 2003, no es captado por el censo como migrante de retorno. Lo que sí identifican plenamente los censos y encuestas intercensales son los niños nacidos en Estados Unidos; obsérvese la progresión de niños y adolescentes (entre 6 y 17 años) nacidos en Estados Unidos: 81 430 en 1990, 132 595 en 2000, 320 851 en 2010 y 412 246 en 2015 (Zúñiga y Gior- guli, en prensa). Coincidiendo con estas cifras, el International Migration Report de 2015 (United Nations, 2016) de la Organización de las Na­ciones Unidas, reporta que 1.2 millones de personas nacidas en otro país vivían en México. Según este reporte, la media de edad era 15 años y 98% de ellos habían nacido en Estados Unidos. Así pues, como lo subrayan Hamann, Zú- ñiga y Sánchez García (en prensa), México está dejando de ser un país de emigración, convirtiéndose en uno de inmigración. En suma, lo que nos interesa aquí resaltar es que los niños y adolescen­ tes que tienen experiencia de vivir en Estados Unidos y que ahora viven en