Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1067

Hacia una nueva política migratoria 1067 En el caso de México, hay que recordar el episodio ocurrido en los años ochenta y noventa del siglo pasado, cuando se vivió una situación de este tipo ante los conflictos experimentados por al menos tres países de la vecina región centroamericana, especialmente con la llegada de individuos, familias e incluso comunidades procedentes de Guatemala entre 1981 y 1983. En aquel momento, México no era Estado parte de la Convención y enfrentó la situación de una manera sui generis. En un primer momento, con una par­ ticipación muy activa de algunas organizaciones civiles, principalmente de la iglesia católica; pero, ante la presión interna e internacional, finalmente invitó al ACNUR para abrir una oficina en territorio nacional, lo cual per­ mitió la canalización de recursos externos, así como la asesoría experta para adoptar políticas y acciones en materia de protección y asistencia. Entre tanto, la emigración de mexicanos siguió ocurriendo en los inicios del siglo XXI con la tendencia ascendente y circunstancias como el peso relativo de las migraciones irregulares, que habían mostrado en los dece­ nios anteriores. Sin embargo, el patrón migratorio experimentó cambios importantes en la segunda mitad del primer decenio del siglo, cuando la economía estadounidense sufrió una crisis importante, sobre todo en el sector inmobiliario, pero con consecuencias en otros ámbitos que también habían sido fuente importante de empleos para la fuerza de trabajo inmi­ grante, sobre todo de origen mexicano. A partir de entonces, la combina­ ción de retornos clasificados como voluntarios, aunque asociados a la pérdida de empleos, con la política de deportaciones, sobre todo instrumen­ tada por la administración del presidente Barack Obama, dio como resulta­ do una migración neta cercana al equilibrio. Hasta la fecha, el cambio ha sido significativo y aún más, durante el último año, bajo la administración del presidente Donald Trump, el régimen de miedo instaurado ante la ame­ naza de medidas cada vez más persecutorias de la población indocu­ mentada, ha implicado una tendencia decreciente de la emigración aún no claramente establecida como tendencia. En ese marco y desde antes de la crisis económica, las necesidades de protección de los derechos de los migrantes estuvieron más relacionadas con los abusos de que eran objeto, sobre todo en los procesos de detención por su condición mayoritariamente indocumentada, así como también en los casos en los que no se respetaban los principios de la Convención de Viena sobre el derecho a la protección consular en situaciones de detención y proceso por la presunta comisión de delitos. Aunque estas últimas situa­ ciones no han sido tan frecuentes como las anteriores, la negación de dicho derecho, así como el respeto al debido proceso, han tenido graves conse­ cuencias, sobre todo cuando han concluido en condenas a la pena de muer­