Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1063
Hacia una nueva política migratoria
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les, que las instituciones de seguridad han sido incapaces de contener, con
trolar y erradicar (Castillo y Toussaint, 2015).
L a dimensión de los derechos humanos
en los procesos migratorios
Los procesos migratorios poseen múltiples dimensiones y, por lo tanto, su
observación y análisis pueden realizarse desde distintas perspectivas y con
muy distintos enfoques disciplinarios. La movilidad territorial de las per
sonas se entiende como un proceso más amplio que el de la migración
en sus acepciones más comunes; esta última es objeto de una variedad de
definiciones que no sólo dificultan su generalización, sino que entraña limi
taciones teóricas y metodológicas que deben ser resueltas para su análisis.
Sin embargo, el concepto de movilidad conlleva esa característica inheren
te a la especie humana, presente a lo largo de su existencia y desde que se
tiene noticia, que describe sus formas de desplazarse por las distintas regio
nes del planeta y que muestra diversas expresiones en términos temporales,
espaciales, motivacionales, etcétera.
Lo cierto es que el concepto de migración surge como una forma de re
ferir un movimiento de personas a partir del reconocimiento de un lugar
de origen y uno de destino con connotaciones temporales con respecto,
entre otros referentes, a su duración y los momentos específicos de ocu
rrencia. De ahí que implique la necesaria alusión a territorios y límites que
en el plano internacional son reconocidos como fronteras, sobre todo a
partir de la construcción y consolidación de los Estados nacionales. En
todo caso, remite a un proceso que se enmarca en el comportamiento hu
mano y que forma parte de la dinámica social de los contextos en los que
ocurren situaciones de desplazamiento de personas.
Eso nos lleva a reflexionar sobre las condiciones de los protagonistas de
dichos procesos, es decir, a los seres humanos. Desde que los Estados han
reconocido e incorporado los derechos que, como parte de esa especie, todos
poseemos y que al mismo tiempo demandan su respeto y protección, se ha
propiciado el desarrollo de una variedad de instrumentos que sustentan las
obligaciones de los Estados, tanto hacia los individuos como hacia ciertos
colectivos, los cuales se han constituido en recursos de la llamada comuni
dad internacional para enfrentar dichos procesos. La naturaleza histórica de
la movilidad humana entraña una libertad, la de tránsito, la cual —al paso
del tiempo y en razón de la forma como han evolucionado las institucio