Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 1061
Hacia una nueva política migratoria
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dencialmente. Pero ante las dificultades de hacerlo bajo la modalidad circu
lar —largamente efectiva— por las razones antes apuntadas, hizo que las
estancias se convirtieran en indefinidas, si no es que en permanentes.
Durante estos periodos, las percepciones de las instituciones del Estado
mexicano fueron relativamente omisas frente a la movilidad de los conna
cionales. Su dinámica de salida del país en busca de trabajo, mejores ingresos
y, en general, oportunidades de desarrollo personal, ha sido una expresión
de la insuficiencia de políticas, programas y acciones en materia de desarro
llo económico para retener a vastos y crecientes sectores de su población,
principalmente en edades activas. Progresivamente, dichas comunidades y
también diversas organizaciones de la sociedad civil en México empezaron
a presionar para que las instituciones oficiales en el país de origen no sólo
reconocieran sus derechos, sino que también realizaran acciones en materia
de protección de los mismos.
Ello dio pie a que, como una respuesta a tales demandas, se fortaleciera
la red consular que en la actualidad se integra por alrededor de 50 consula
dos desplegados en distintas ciudades en el territorio estadounidense, los
cuales además de prestar sus servicios tradicionales, han incorporado en su
agenda las acciones de protección de derechos requeridas por los connacio
nales. Al mismo tiempo, también han desplegado acciones para apoyar la
formación y consolidación de organizaciones de los mexicanos en el exterior,
las cuales han contribuido indirectamente a favorecer las demandas de pro
tección de individuos, familias y grupos de población en condición de abuso
de sus derechos. 6
Por su parte, a partir de los años noventa, el territorio nacional y, en par
ticular, la región fronteriza del sur mexicano, fue tornándose en escenario
de movilidad de un creciente número de personas, especialmente de origen
centroamericano que se internaba en el territorio nacional para transitar
en dirección a la frontera norte. En el decenio anterior se había experimen
tado el ingreso de personas, familias y grupos originarios de algunos países
de la vecina región centroamericana, por motivo de las situaciones de con
frontación armada que allá se vivieron. No obstante, el flujo más importante
fue el de los que se conocieron como “refugiados guatemaltecos”, quienes
inicialmente se asentaron en la zona fronteriza de Chiapas con Guatemala,
aunque una parte de ellos fueron posteriormente reubicados en los estados
de Campeche y Quintana Roo (ACNUR-COMAR, 1999; Castillo y Venet,
2010).
Sobre las respuestas del Estado mexicano frente a la migración a Estados Unidos, véase Alba
(2010a).
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