Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1040
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Guadalupe Correa-Cabrera
tivo de erigir un “muro grande y hermoso” (big, beautiful wall). Al mis-
mo tiempo, se refuerzan las medidas unilaterales de reforzamiento de la
frontera estadounidense con México y se proponen incrementos aún ma-
yores en el número de agentes de la Patrulla Fronteriza, así como otras
acciones para sellar la frontera sin considerar de ninguna manera un diá-
logo con el vecino del sur.
En este nuevo contexto hemisférico durante la era de Trump, y dada la
reciente aparición y multiplicación de las posiciones en contra de la migra-
ción irregular, se han intensificado visiblemente los conflictos al interior
de Estados Unidos en lo que se refiere a la política migratoria y a la imple-
mentación de nuevas medidas antiinmigrantes extremas. Trump decide
incluso terminar con el programa de Acción Diferida para los Llegados en
la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), impulsado por Barak Obama,
dejando temporalmente sin certeza jurídica a cerca de 750 mil jóvenes que
fueron educados y que trabajan actualmente en ese país. Al mismo tiempo,
se han ido deteriorado las relaciones entre los gobiernos de ese país, Méxi-
co y Centroamérica. El debate es especialmente complicado al interior de
Estados Unidos. En este contexto, las posibilidades de implementar una
legislación federal comprehensiva a favor de la regularización de los indocu
mentados en este país norteamericano parecen ya no tener lugar.
Evaluación de las políticas
Las políticas de seguridad en la frontera México-Estados Unidos, así como la
cooperación bilateral para resolver la problemática fronteriza en los últimos
años han tenido efectos limitados en general, y muy en particular en lo que
se refiere al tráfico y consumo de drogas. Los avances en materia de com-
bate a las drogas han sido extremadamente lentos. La creación del Depar-
tamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security) y la
implementación de otras políticas “post-11 de septiembre”, parecen no
haber tenido un efecto visible sobre la eficacia de la política antidroga fron-
teriza con México. Es posible afirmar que en los últimos años las políticas
antinarcóticos estadounidenses, si bien han asegurado la cooperación de
México, no han logrado reducir sustancialmente la oferta de drogas ni el pa
pel de los grupos delictivos, por lo que el mercado ha resultado fortalecido
y los grupos criminales han proliferado. Considérese, por ejemplo, la crisis
de los opioides que afecta a un segmento importante de la sociedad estadou
nidense, y podría considerarse hoy en día como un fuerte problema de
salud pública.