Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1021
Entre dos polos migratorios
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venir nuevas prácticas migratorias de contención en la frontera sur mexi
cana. Más cercanía y colaboración con Estados Unidos a costa de una
lejanía del resto de países del continente, es un tipo de aislacionismo que vul
nera el presente y el futuro de México.
¿Cuáles medidas adicionales puede tomar el gobierno de México en la
frontera sur del país en aras de cumplir con lo convenido en Tapachula? Ha-
bría que recordar algunas cosas antes a fin de dimensionar lo que haga y
que de lo que haga se sustente en qué cosas. Los gobiernos priístas llegaron
al fin del siglo XX con 25 centros de detención para migrantes, denomi
nados estaciones migratorias en el lenguaje oficial. Durante las administra
ciones panistas (2001-2012) se construyeron otras 25 y se adecuaron las
25 existentes para llegar a un total de 50, con distinta capacidad, recursos e
infraestructura. De esas 50, la mitad están ubicadas en el sur sureste mexi
cano por tres razones: 1) la cercanía con Guatemala; 2) los costos menores
de traslado por la cercanía de la frontera, y 3) la conformación del territorio
en el sureste que facilita la realización de operativos de detección y deten
ción, pues más hacia el centro norte el territorio se ensancha y los operati
vos serían extremadamente costosos. Esas 50 son las que usa el gobierno
actual. Ya iniciadas las gestiones con sus heraldos en Tapachula, Trump
anunció la construcción de más instalaciones para la detención de migran
tes extranjeros indocumentados. Esta es la primera medida práctica de la
nueva era de colaboración intragubernamental de México con Estados
Unidos.
La Iniciativa Mérida, acuerdo de Estados Unidos con México, que data
de las administraciones panistas, proporciona recursos económicos, capa
citación y equipo, así como modernización tecnológica en las instalacio-
nes del Instituto Nacional de Migración, en particular. Buena parte de esos
apoyos estadounidenses se han aplicado en las instalaciones migrato-
rias del sur mexicano. Dicho de otra forma, ya desde hace años se han veni
do construyendo instalaciones, destinando personal, capacitando personal
e innovando tecnológicamente en el quehacer migratorio mexicano con
recursos estadounidenses, con particular atención a los flujos migratorios
internacionales que ocurren o pasan por la frontera sur mexicana. Trump
no va a cortar esos recursos, pero sí puede condicionar su entrega a mejores
resultados para sus intereses, y México va a aceptar.
Si con la firma del TLC en 1994 y sus acuerdos paralelos se generó un
filtro migratorio de Estados Unidos en el Río Suchiate (en la frontera Mé
xico-Guatemala), complementario al de la frontera migratoria estadouni
dense del Río Bravo (en la frontera Estados Unidos-México), en 2017 los
nuevos acuerdos parecen encaminarse a un nuevo propósito, a una especie
de sellamiento presencial/virtual de la frontera sur mexicana. Ello es posi