Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1012
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Rodolfo Casillas R.
seguir al guía pollero: seguirlo por la ruta que éste conoce o se supone que
conoce, y aquél sigue sin cuestionar. Pero no es sólo eso, un guiar y un
seguir: el pollo sigue a la gallina, pero no a cualquier gallina, lo decía antes.
Y eso, socialmente, es lo que hace el migrante pollo: no sigue a cualquier
guía, sino al guía que le dice algo, y ese algo es conocimiento previo, acuer
do previo, compromiso previo. Dicho de otra forma, hay un conocimiento
social que permite el acuerdo entre las partes en la sociedad. Y algo más:
ese acuerdo no es necesariamente una relación contractual, aunque ella
ocurra en un entorno mercantil. Es un acuerdo que responde en principio a
relaciones de cercanía, de confianza, de comunidad, en que se apela a un ima
ginario social compartido, como es el ser parte de un conjunto común. Por
eso la confianza recíproca, la ayuda mutua, que no está regida ni subordi
nada a valores comerciales ni mercantiles, sino al de ser parte de un mismo
tejido social. Ése es, en su origen y esencia, lo que socialmente quiere decir
pollero. Desde esta lógica, se trata de una relación socialmente cohesionado
ra que se alarga en el espacio y se nutre de nuevos elementos durante el
tiempo y circunstancias del traslado. Por ello, la sociedad debe cuidar su
existencia ante los embates que le dirigen otros actores, sociales e institu
cionales.
Coyote, de igual manera, hace referencia a la naturaleza: es un depreda
dor que está a la caza de una víctima, independientemente de que ésta vaya
sola o acompañada. Eso es justamente lo que hacen las que actúan como
coyotes cuando cazan a los migrantes en lugares estratégicos de la ruta mi
gratoria, como pueden ser los cruces de fronteras nacionales. Ahí aguardan
a que lleguen los pollos migrantes y, apelando a alguna manera de violencia
física o sutil, se apropian del pollo. El coyote social, a diferencia del polle
ro social, sí es producto de las relaciones de mercado, pues apropiarse del
pollo migrante tiene como objetivo lograr algún tipo de beneficio económi
co, material o en especie. Aquí no importa origen, adscripción, pertenencia
y planes del pollo migrante, sino el beneficio que se pueda sacar de él y,
eventualmente, de sus familiares. Dicho de otra manera, mientras el polle
ro es un producto social, el coyote es un producto de la legalidad restrictiva
que incrementa la vulnerabilidad del migrante, quien requiere de más apo
yos para cruzar por, o evadir a, los puestos de control migratorio. Sin esa
legalidad restrictiva, la existencia del coyote social no tiene razón de ser,
aunque cabe aclarar que el coyote no es un producto buscado por esa le-
galidad, sino una consecuencia, hasta ahora automática e innegable de
ella, pero que no le sirve necesariamente a ella: el coyote destruye tejido
social, pero también resulta nocivo para las instituciones públicas, inclui
das las de gobierno; sólo se benefician quienes realizan tal actividad, sus de
pendientes económicos y quienes les proporcionan alguna contraprestación