Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | 页面 76

76 V olumen 55 (2018) nes. Una inevitable, El Decamerón, su lectura sigue teniendo muchos adeptos a través del tiempo, su consideración es fundamental al ser escrita y publicada de manera contemporánea con los luctuosos sucesos que narra. Las otras dos son de escritores modernos. Camus en la novela “La peste” utiliza la epidemia como escenario para la exposición de su filosofía ácrata, pensamiento que no compar- timos, sin embargo, admiramos profundamente su capacidad narrativa. Follet es maestro de la literatura de entretenimiento, su novela “Un mundo sin fin” fascina por la vívida descripción del ambiente de la ciudad de Kingsbridge, burgo que -junto con la peste- se alza como protagonista real de la obra. Cada una en su senda, moralizante una, catequética otra y superficial la ter- cera, las tres son muestra de la correcta forma literaria. Una buena novela tiene que estar bien escrita: construida con un vocabulario rico, debe demostrar un dominio de la sintaxis sin alardes vanos, adjetivar con precisión y musicalizar la prosa, de modo tal, que el oído sordo del lector se acostumbre al compás marcado. Una buena novela resuelve problemas estructurales construyendo puentes que simulan joyas engastadas; transforma al ingeniero en orfebre mediante arti- ficios narrativos originales e inteligentes que exigen del lector atención y justeza en la apreciación de los riesgos. La buena novela posee una trama sometida a la forma y permite replantear los problemas esenciales de la humanidad sin grandi- locuencias 9 . RESULTADOS. Giovanni Boccaccio (fig. 7) nace en Florencia en 1313 y muere en 1375. Perte- neció a una familia acaudalada que, aunque hijo ilegítimo, le protege y le procura una vida cómoda y una elevada educación. Muy joven fue enviado a Nápoles en misión comercial, trató con el Banco de los Bardi, casa que dominaba la econo- mía de los Anjou, al mismo tiempo se dedicó a los estudios de Leyes. La experiencia comercial no parece haber sido feliz, así como tampoco lo fueron sus estudios de Derecho. Por ello, olvidando los primeros enfoques de su vida, Boccaccio pensó que había sido llamado solo para las letras. Desde el prin- cipio tuvo excelentes maestros, eruditos de la corte de Nápoles como Andalo da Negro y Paolo de Perugia, que le mostraron el universo del Dante y de Petrarca 10 . Si una obra definió el terror que en el siglo XIV produjo la epidemia de peste que afectó a Italia y a toda Europa, sin duda esta fue “El Decamerón”. La descripción que hace de la caótica situación es de tal realismo que solo se com- prende al conocer que el autor contempló personalmente los horrores que causaba la plaga. Boccaccio levanta el andamiaje de su obra sobre los cimientos de una realidad dentro de la cual, él, como uno más de los mortales amenazados, sufre y llora. Estamos en 1348. La peste diezma a los habitantes de la aristocrática ciu- dad de Florencia. La obra narra como unos jóvenes pudientes, siete mozas y tres