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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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la peste, lentamente, fue progresando hacia el oeste arrasándolo todo. Mas tarde,
la última gran epidemia medieval en la puerta de tránsito del este ocurrió en la
Rusia europea en 1353.
Barriendo todo ante ella, la terrible plaga iba sembrando el pánico y la confu-
sión a su paso, destruyendo todas las restricciones que la moralidad y la decencia
imponían, haciendo olvidar por completo las virtudes sociales y todo concepto
de humanidad. Padres, hijos, familiares y amigos se desentendían unos de otros,
luchando todos únicamente por su propia salvación, por defender su vida. La
mortandad era tal que los muertos eran abandonados, todos mezclados, en fosas
comunes precipitadamente abiertas (fig. 1) , y otras veces los cadáveres putrefactos
quedaban insepultos por todas partes, en las casas, en las calles, en los campos.
La peste es una zoonosis de los roedores transmisible al hombre. La enfer-
medad es producida por la enterobacteria Yersinia pestis. Este microrganismo fue
descrito en 1894, simultáneamente por Alexandre Emile John Yersin (1863-1943)
(fig. 2)
, bacteriólogo suizo que trabajó en el Instituto Pasteur, y por el danshayu
(barón, aristócrata) Shibasaburo Kitasato (1852-1931) del Instituto Imperial de
Enfermedades Infecciosas de Japón (fig. 3) .
Como curiosidad, en el entonces ya obsoleto libro de Microbiología Médica
que estudiábamos en la Facultad de Medicina de Valladolid en los años sesenta
(editado en 1945), se decía: “Pasteurella pestis (bacilo de Yersin). Descubierto en
1884, por el japonés Yersin, en la epidemia de Hong-Kong”. El error (disculpable
en épocas de escasa información científica) desafortunadamente es muy patente,
pues lo citado aparece en el primer párrafo de su capítulo 3 . Efectivamente, Yersin
aisló el bacilo de la peste durante la epidemia acaecida en 1894 en Hong Kong,
comprobó además que el bacilo hallado en los cadáveres estudiados era el mismo
que el que se encontraba en las ratas muertas 4 . Desde luego, este prestigioso cien-
tífico no era japonés sino suizo.
El agente infeccioso protagonista es un bacilo gran negativo, anaerobio
facultativo, inmóvil, no esporulado y a veces capsulado. La Yersinia pestis se
mantiene en dos principales reservorios: animal y telúrico. El reservorio animal
más frecuente es un roedor doméstico o peridoméstico, la rata en sus distintas
variantes: rata negra o de los tejados, rata gris o de alcantarilla, rata noruega,
etcétera. También pueden ser reservorio algunos roedores salvajes (ardillas, mu-
sarañas, marmotas, jerbios, cavias,). En la actualidad crece la teoría de que la
mayor responsabilidad de la plaga europea de 1346 la tuvieron los jerbos (jerbios
o jerbillos); la climatología de aquellos años favoreció la expansión por Asia de
estos animalillos que, infectados, transmitieron la peste por doquier; desde ese
inmenso continente ocurrió el tránsito hacia Europa.