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V olumen 55 (2018)
nado a realizar interminables apuntes y esbozos de los objetos y modelos que le
rodeaban.
El cuadro presenta a todos aquello de lo que se trataba por entonces en el
mundo del conocimiento y de los saberes: el movimiento, tanto del alma (con
Descartes, entonces exiliado en Holanda); como de los planetas (Galileo está en
pleno pleito en Italia); o del cuerpo.
En 1828 se decidió la venta pública de este cuadro en favor de la caja de las
viudas de cirujanos. El rey Guillermo I impidió esta venta y la compró para su
«gabinete real de pinturas».
Anomalías del cuadro
Pese a que observamos la exactitud de músculos y tendones pintados por un
Rembrandt de veintiséis años, posiblemente copiara los detalles de un libro de
texto de anatomía:
1- Las autopsias y las disecciones, para mitigar el hedor, solían hacerse
en invierno, porque el frío impedía una rápida descomposición (esta se
hizo en enero de 1632). Lo primero que se abría era el abdomen (con los
órganos de descomposición más rápida), luego el tórax, luego la cabeza
y, finalmente, las extremidades.
Pero aquí podemos ver que no es así, o fue un error o la elección del
brazo fue una petición de Tulp, así de esta forma se inmortalizaba como
un sucesor de Vesalio, que había sido representado en el frontispicio de
su obra De humanis corporis fabrica (“Sobre la estructura del cuerpo
humano”) junto a un brazo sin piel. (figura 2)
2- El brazo diseccionado es más largo que el (otro) derecho, por lo que se
supone que el modelo es de otro cadáver (15) . Algunos creen que el brazo
del delincuente había sido amputado como un castigo simbólico por su
delito y que la imagen del miembro ha sido extraída directamente de un
atlas de anatomía.
3- Hay un error anatómico, el origen del músculo flexor superficial no es
el epicóndilo lateral (sino en el medial, cúbito y radio). Ha habido dife-
rentes interpretaciones sobre esta incorrección, porque tanto Rembrandt
como Tulp deberían haber conocido esta inexactitud. Hove y col. (16)
Afirman que el Dr. Tulp, famoso anatomista, al ver la pintura debió
reconocer el error y aceptarlo por algún motivo, sino jamás le hubiera
permitido retratar la anatomía en forma incorrecta. Hay autores, como
Heckscher (17) que sugieren que Rembrandt malinterpretó una imagen
de Vesalio confundiendo la anatomía del brazo derecho con la del brazo
izquierdo.