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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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hecha por el pintor Jurian Pool, este escribió en la hoja sostenida por uno de ellos
el nombre de los presentes, para inmortalizarlos. Antes, en la hoja, había un di-
bujo del antebrazo (10, 11) .
• Jacob Block (mirando atento al brazo desollado, a los dedos de Tulp, y
al libro que hay a los pies).
• Hartman Hartmanszoon (ha levantado la vista del papel que tiene, con
los nombres).
• Adriaen Slabran (el que mira el libro que hay al pie de la mesa).
• Jacob de Witt (observa atento la acción de Tulp sobre los mm).
• Matthijs Kalkoen (concentrado en los movimientos de la mano izquier-
da de Tulp).
• Jacob Koolvelt.
• Frans Van Loenen apunta con el dedo al cadáver, para ¿recordar la na-
turaleza mortal del ser humano? Esta idea se refuerza por la aparición
del rostro del cadáver: se trata de un muerto, no de un subiectum ana-
tomicum.
Ninguno lleva sombrero, menor importancia frente al Dr. Tulp que sí lo
lleva (de ala ancha, símbolo de su autoridad intelectual), también destaca el Dr.
Tulp por su gesto, pues su mirada se dirige más allá del grupo de cirujanos, como
si estuviera abstraído mientras prosigue con su explicación.
Fantásticos retratos agrupados, en una evidente composición piramidal. El
grupo está representado de manera dinámica, participan todos en la escena, frente
a la rigidez de los retratos de grupo anteriores, como los realizados por Thomas
de Keyser (1596-1667) o de Van Mierevelt (1567-1641), que bien pudieron servir
de modelo a Rembrandt.
3) El cadáver:
Se trataba de Adriaen Adriaenszoon, apodado Aris Kindt (el niño), de 41
años, también originario de Leiden, condenado a la horca por agredir a un guar-
dián de la cárcel de Utrecht y robar con violencia a un ciudadano de Ámsterdam
y ejecutado ese mismo día. Tras el ahorcamiento público, el verdugo descolgaba
inmediatamente el cuerpo, no solo para evitar su descomposición o a las aves de
rapiña, sino también para protegerlo de la voracidad de la gente que atribuían
poderes curativos o mágicos a los huesos y fluidos del cuerpo del condenado.
La escena:
Claro ejemplo del arte barroco holandés de principios del siglo XVII, de
fuertes influencias tenebristas. El Dr. Tulp va a impartir una lección de anatomía
sobre músculos de brazo y mano, en un cadáver al que han limpiado concien-