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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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Se instala en casa de Uylenburgh. Veamos como un marchante impone a
un artista. Válido, incluso hoy. Hay que entrar en ciertas casas, figurar en ciertas
colecciones, hacer ciertos retratos; es decir, despertar el interés de las persona-
lidades que forman opinión, apoyarse en las grandes familias, impresionar a la
juventud y mantener la cotización en las ventas públicas.
Se casó con Saskia, van Uylenburgh (de la familia del marchante), hija del
burgomaestre de Ámsterdam, es su ideal de belleza femenina, su rostro inspirará
muchos de su galería pictórica, ella, también, era la prima de uno de los vendedo-
res de arte más exitosos de Ámsterdam.
El himeneo le proporcionó importantes conexiones sociales, pedidos de la
alta sociedad holandesa. Tiene una magnífica vivienda (excesiva para un pintor) y
una de las mejores colecciones de antigüedades (el siglo XVII es la época dorada
de los coleccionistas)
En 1642 fallece Saskia al alumbrar a su hijo Tito y en 1657 sufre otra crisis,
se arruina, pierde la casa, lo tiene que vender todo, muere Hendricke en 1662 (la
doméstica que gozara de su amor y que, con 36 años, en 1654, le había dado una
hija, Cornelia) (2) . Pinta una obra maestra, los Síndicos (1662). Muere también su
hijo Tito en 1668 (al poco de casarse). Cada vez más retraído, más profundo y
espiritual. En 1669 muere en Ámsterdam, a los 63 años.
ANTECEDENTES
Contexto Artístico - El Retrato en Holanda
El interés primordial de la pintura holandesa del XVII es el retrato. Los
artistas pintaban el presente. El retrato privado y el público corporativo (doelen),
daban mucha importancia a sus instituciones (3) . Ahora, estos cuadros eran muy
populares, eran un género único, una verdadera institución social. El retrato gru-
pal se transformó en el símbolo de una clase media que ascendía social y econó-
micamente y que soportaron económicamente a los artistas en un país en el que
ni la Iglesia ni la casa real actuaban como mecenas del arte.
Además, era socialmente bien visto aparecer en compañía de gente podero-
sa. Por esto, ¡muchas personas pagaban para aparecer en estas representaciones!,
hay que entender que salir en estos retratos era como salir en la actualidad en los
programas del corazón (4) .
Esto transformaba a este tipo de cuadros en una difícil tarea para los pintores
ya que debían cumplir con las pretensiones de todos los participantes que habían
pagado y que querían estar ubicados en un lugar preponderante.
Contexto Histórico
Ámsterdam pertenecía a las Provincias Unidas, de religión calvinista y ve-
nía, tras la guerra de los 80 años (1568-1648), de lograr su independencia de Es-