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V olumen 55 (2018)
Con esta definición de su maestro, Pelegrin asumía la dureza y la exigencia
de la asignatura por lo que el alumno tenía bastante difícil aquello de obtener una
calificación “acertada” ….
En este ambiente de rigurosidad se desarrollaron sus primeros años como
docente y fue allí, en la Catedra de Medicina legal donde recibiera su primera
antorcha del saber médico, esa antorcha de la que tanto hablaremos, y la recibió
de manos del Profesor Fernández Cabeza, maestro suyo, y profesor mío de Me-
dicina Legal.
Finalizada mi propia Licenciatura y superada la Medicina Legal, sin necesi-
dad de viajes para aprobarla, mi rumbo profesional se encaminó hacia objetivos
muy diferentes. Ello no fue óbice para que tuviera un nuevo contacto con Pele-
grin cuando decidí realizar el Curso de Medico de Empresa, Curso del que fuera
Profesor como Director responsable que era de la Escuela de Especialización en
Seguridad. Eran aquellos mis primeros años de postgraduado en los que también
realicé los Cursos Monográficos de mi doctorado y en los que también tuve a
Pelegrin como profesor.
Desde entonces, y hasta 1981, nuestras vidas habían seguido rumbos dis-
tintos. Pero en ese año, 1981, y tras de una actividad profesional intensa, el Dr.
Martínez Baza ingresaba como Académico de Número de esta Corporación y,
dado que yo lo había hecho el año anterior, volvimos a sentarnos en un Aula, esta
vez, codo con codo, de compañero a compañero, lejos de aquellos años en que
uno era Profesor y el otro un alumno “aterrorizado”. A lo largo de esta etapa de
convivencia académica comencé a apreciar directa y personalmente las cualida-
des de Pelegrin y formarme mi propia opinión sobre él.
Merece la pena recordar sucintamente, lo que Pelegrin había conseguido
durante el periodo 1965-1981 en el que trabajó intensamente para cimentar y
construir el que sería su magnífico edificio profesional y que culminaría brillan-
temente con su Ingreso en esta Corporación.
Su trayectoria se cimentó en la Carrera, cuando ganó su primera oposición
como Alumno Interno de Medicina Legal. Finalizada aquella realizó en 1959
su primer trabajo de investigación, el que habría de ser el fundamento de su Te-
sis Doctoral bajo la dirección de aquel Catedrático inolvidable de Anatomía que
fuera D. Ramón López Prieto. El título de aquella tesis era bastante complejo:”
Morfología del tronco simpático, de los plexos y ganglios prevertebrales del feto
humano, Innus sylvanus, Canis familiaris y Felix domestica: Estudio comparado
y consideraciones médico-legales”. Todo un compendio respecto a la anatomía
del sistema nervioso humano autónomo y su desarrollo en el hombre, en relación
a algunos animales como Mono, el perro y el gato.