Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Página 435

A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid 435 Además de estas opiniones de compañeros o allegados, por fuerza ha debi- do existir otra faceta del Pelegrin desconocido, de la persona que realmente era cuando se encontraba en su ambiente más íntimo, fuera de sus juzgados, de su cátedra o de cualquiera otra actividad profesional, incluida la de Académico de esta Corporación. Y esta faceta, diríamos privada, solo la pueden describir sus familiares y amigos, los que compartieron sus alegrías y sus tristezas, sus fraca- sos y sus triunfos. Ellos podrían añadir muchas más cosas a este modesto relato. Si, insisto, ha habido un Pelegrin desconocido, un Pelegrin que, en el dis- curso del día de su ingreso en esta Academia, allá por Mayo del 81, se preguntaba “¿Qué habré hecho para llegar hasta aquí?”. Y el mismo se respondía: “Acaso no lo sé, acaso nada, solo vivir honestamente”. “Vivir honestamente”… Buena respuesta. ¡Casi nada para los tiempos que nos toca vivir…! Sus compañeros de Academia conocimos un poco al “otro” Pelegrin. Al hombre discreto, aparentemente callado, conocimos al que acudía asiduamente (casi siempre acompañado por su familia) a los Actos de esta Corporación; cono- cimos al que comentaba sabiamente las aportaciones escuchadas, o al que añadía algún aspecto de interés para el debate siempre con su tono amable y en voz baja, porque es sabido, que “solo los hombres que no tienen nada que decir hablan a gritos” …. “Vivir honestamente”... En esta frase se podría resumir su aventura vital, tanto en el plano familiar como en el propiamente profesional de médico forense. Y esta virtud, la de la honestidad, seguro que habrá sido una prueba muy valora- da por el Juez Supremo previamente a su entrada por la puerta de la Eternidad, puerta a la que, como dijera Tagore: “Salga Dios a recibirme con las flores de mi pasado frescas en su cesto” Estoy seguro que el Divino Juez, conocedor de todo lo que Pelegrin hiciera, habrá salido a recibirle con un perfumado ramo de azucenas… Nuestra Academia ya ha tenido tiempo de forjarse su propia historia. Para algunos se nos va haciendo “mayor”. Para otros recientemente incorporados goza de una juventud envidiable. Ha cumplido más de dos siglos de existencia y faltan pocos años para que se cumpla su tercer centenario en 2031. pero eso sí: sigue siendo extraordinariamente dinámica y en este dinamismo incluimos el concepto de renovación que forzosamente sufre. Académicos que se van y Académicos que llegan. Y el periodo de permanencia de cada nombre, de cada persona dentro de esta Institución se nos antoja corto, muy corto, cuando desde este atril asumimos el deber de recordar las vidas de aquellos que durante años nos acompañaron y que ya se fueron.