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de forma brusca, sin dolor abdominal y suele acompañarse de vómitos y calam-
bres, pero no de fiebre. Las heces son líquidas, de aspecto grisáceo con moco (en
“agua de arroz”). La gravedad está en función de la pérdida de agua y electrolitos
y la deshidratación resultante. La exploración física pone de manifiesto signos
de deshidratación (hipotensión postural, disminución de la turgencia cutánea, ta-
quicardia, oliguria, hundimiento de los globos oculares…) (19) y en los análisis de
sangre puede haber hemoconcentración, leucocitosis, aumento de la urea y de la
creatinina, acidosis metabólica con disminución de bicarbonato y aumento del
hiato aniónico, con concentraciones de Na, K y Cl normales. En los casos más
graves sin tratamiento el paciente entra en coma y shock y se puede producir el
fallecimiento en muy poco tiempo (20) .
Ante la sospecha clínica parece pertinente advertir al laboratorio. Mediante
microscopía de campo oscuro el microbiólogo experto puede identificar la bacte-
ria en fresco en heces recién emitidas y se pueden utilizar anticuerpos específicos
que bloquean el movimiento de los vibrios y que permite identificar el serotipo.
Se utilizan medios de cultivo específicos (TTG o TCBS) (21-23) . Están disponi-
bles métodos de diagnóstico molecular basados en la amplificación genómica
que emplean la tecnología de la reacción en cadena de la polimerasa que ofertan
resultados altamente específicos en poco tiempo (24,25) .
La principal medida terapéutica es la rehidratación rápida de las pérdidas.
En los casos con deshidratación leve o moderada (5-10% del peso corporal) se
utiliza la vía oral, ya que el mecanismo de absorción de Na+ unido a glucosa (o
sacarosa) se conserva intacto en la mucosa aún bajo los efectos de la toxina del
cólera. La rehidratación oral se puede hacer añadiendo a agua limpia el conte-
nido de bolsas que contienen sales y azúcar con baja osmolaridad (la solución
de la OMS contiene: Na+ 75 mmol/L, K+ 20 mmol/L, Cl- 65 mmol/L, citrato
10 mmol/L, glucosa 75 mmol/L; con una osmolaridad de 245). La rehidratación
puede hacerse con soluciones a base de arroz o añadiendo a 1 litro de agua lim-
pia media cucharadita de café de sal de mesa y 4 cucharadas de azúcar, y tomar
frutas (plátano o agua de coco verde) como fuente de potasio. En los casos de
deshidratación profunda (>10% peso corporal) en los que los pacientes no pueden
ingerir líquidos se utilizan fluidos intravenosos (solución de Ringer lactato) con
suplementos de potasio por vía oral. Se recomienda reponer 1/4 de las pérdidas
en una hora, y otro cuarto en 3 a 6 horas, pasando a la vía oral cuando sea posible.
Los antibióticos no son esenciales, aunque se recomiendan en los casos graves.
PREVENCIÓN Y COORDINACIÓN
El cólera se reduciría notablemente si se mejorará las condiciones de
agua potable y adecuado tratamiento de las excretas en países en desarrollo. La
vacuna parenteral contra el cólera es poco eficaz y ya no se recomienda. En la