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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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I (IMC: 30-34,9 kg / m 2 ) tenían una mortalidad reducida en comparación con
individuos no obesos. Sin embargo, este estudio incluyó individuos con un alto
grado de delgadez (18,5-20 kg/m 2 ) en el grupo no obeso de ‘peso normal’. Estas
personas de bajo peso corporal probablemente son responsables de la alta tasa de
mortalidad que apareció en el grupo no obeso, algunos eran fumadores y/o tenían
enfermedades crónicas preexistentes que causaron reducción de peso. Cuando en
el análisis se excluyeron los fumadores y personas con enfermedades crónicas
preexistentes, se hizo evidente que el sobrepeso y la obesidad clase I se asocian
con un mayor riesgo de mortalidad (44) . En este meta-análisis (44) utilizando datos
de participantes individuales de 239 cohortes, el sobrepeso y obesidad se asocia-
ron significativamente con mortalidad total, cardiovascular y cáncer comparado
con el grupo de peso normal.
PREVENCIÓN
La prevención de la obesidad debe centrarse en mantener la pérdida de
peso o controlar el aumento de peso excesivo (45) . Las estrategias potenciales pre-
ventivas son programas de promoción de la salud, implementando políticas que
aborden el estilo de vida (46) . En general, la intervención debe comenzar lo más
temprano posible, incluso durante el período preconcepcional. Sin embargo, la
experiencia en intervenciones tempranas es limitada. Por lo tanto, en una revisión
sistemática (47) sobre las intervenciones durante el primer período de vida, mostró
que solo se han realizado dos intervenciones en el periodo prenatal, sin efecto en
el IMC de la descendencia.
De las seis intervenciones que fueron realizados en el periodo desde el em-
barazo y la infancia, solo dos fueron efectivas. En uno de los estudios efectivos,
mediante visitas domiciliarias educativas de profesionales de la salud se trabaja-
ron conceptos de la dieta infantil, la alimentación y la actividad física antes de
los 24 meses de edad (48) ; en el segundo estudio, se proporcionó educación sobre
la dieta materna y las prácticas de alimentación infantil, combinando visitas al
hogar y trabajo en grupos (49) . De acuerdo con otra revisión sistemática (50) , de
estudios en niños menores de 2 años de edad; aparentemente no hubo una inter-
vención efectiva en términos de estado de peso del niño. Aunque estas revisiones
sistemáticas sobre la efectividad de programas de prevención de la obesidad in-
fantil han demostrado resultados diversos y a menudo contradictorios, algunas
estrategias se han demostrado útiles (51,52) , como la implementación de educación
sanitaria sobre nutrición, junto a lecciones de actividad física en el currículo es-
colar y la disposición de alimentos saludables en la escuela.
Sin duda la complejidad de la obesidad requiere intervenciones multinivel
y multicomponente. Estos enfoques multinivel se centran en cambiar comporta-
mientos de salud al actuar en marcos múltiples, de manera individual, en niños