Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 305

A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid 305 estrategias de comercialización para inducir a las personas a comer más (26) , por ello las opciones de comer alimentos de alta densidad de energía y la presencia en la dieta de bocadillos y snacks es muy alta. Por otra parte, comer fuera de casa, se ha asociado con la obesidad, probablemente debido al aumento en el tamaño de las porciones de alimentos ofertadas y otros factores relacionados, y esta ten- dencia de comer fuera del hogar se ha visto incrementada enormemente en las últimas décadas (27) . La baja actividad física es otro factor asociado, estando a su vez condicio- nado por factores socioeconómicos y culturales (por ejemplo, tipo de transporte, uso de videojuegos, uso de computadoras y en el medio laboral la presencia de puestos de trabajo sedentarios). Esta tendencia en los estilos de vida sedentarios junto con el incremento en la ingesta de energía que hemos comentado previa- mente puede explicar en gran medida el aumento observado en el IMC medio en los países desarrollados, así como en los países en vías de desarrollo (28) . Por otra parte, el número de horas de sueño se ha reducido, aumentando el cansancio durante las horas de actividad y el consumo excesivo de alimentos mientras se está despierto, lo que a su vez predispone a un estilo de vida sedentario y obesi- dad (29) . Curiosamente, el hábito de la ‘siesta mediterránea’ se ha demostrado que estaba inversamente asociado con el riesgo de obesidad, siempre y cuando este período de sueño sea inferior a los 30 minutos (29) . Por último, los horarios de trabajo nocturno están relacionados con la privación del sueño y sus perjudiciales consecuencias metabólicas. Sin embargo, la pregunta de si la obesidad es el resultado de un exceso de ingesta calórica o se debe a un gasto energético reducido, aún permanece bajo debate científico, no obstante, cabe pensar que todos los componentes en la ecua- ción del balance de energía, lo más probable es que sean importantes. Además de la cantidad de calorías, otros factores de la dieta también influ- yen. Por ejemplo, el tipo y calidad de las grasas de la dieta (saturada versus no sa- turada), así como la fuente de esas grasas, los carbohidratos y proteínas consumi- das también influyen en el equilibrio energético y peso corporal a largo plazo (30) . Sin embargo, la influencia del porcentaje de macronutrientes en el peso corporal sigue siendo un área controvertida. Sí que existe evidencia que un patrón dieté- tico de alta calidad (definido por un consumo equilibrado de macronutrientes, en el cual 10-20% de la energía se obtiene de proteínas, <30% de lípidos y 50-55% de carbohidratos) esta inversamente asociado con el aumento de peso y el riesgo de desarrollar obesidad. Esta asociación beneficiosa también se ha demostrado para un mayor consumo de frutas y nueces, verduras, cereales integrales, yogur y para el cumplimiento de la dieta mediterránea (31) . Por el contrario, el aumento en el consumo de bebidas azucaradas, patatas fritas, carnes procesadas, productos horneados comercialmente, grasas trans, gra-