Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 306

306 V olumen 55 (2018) nos refinados y azúcares añadidos se ha asociado con mayor ganancia de peso (32) . Por tanto, los estudios apoyan los beneficios de consumir comidas con alimentos saludables y carbohidratos complejos con bajo índice glucémico (un valor dado a los alimentos como referencia en la velocidad a la que aumentan los niveles de glucosa en sangre) (60) . ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS A NIVEL NACIONAL Y EN CASTILLA Y LEÓN Los primeros estudios que se publicaron en nuestro país aportaron estima- ciones de la obesidad en la población adulta basada en datos autoreportados por los propios pacientes (34) . Se ha demostrado que este tipo de estudios tiende a subestimar la prevalencia (1 , debido a que los participantes tienden a subestimar su peso y a sobreestimar su altura. El estudio más precoz que arrojo datos sobre la prevalencia se sitúa a nivel regional, realizados en la década de 1990 (36) . La SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) (36) realizó esta pri- mera estimación para toda España, utilizando el análisis de un conjunto de datos compuesto por estudios regionales disponibles de muestras aleatoria, muestras que todas ellas siguieron procedimientos comparables. Estos datos fueron años más tarde actualizados en el estudio DORICA (37) , mostrando una cifra de 13,2% de obesos entre los varones y 17,5% de obesas entre las mujeres. Entre 2008 y 2010, el estudio ENRICA (38) proporcionó estimaciones para adultos que usaron datos antropométricos de una muestra de población de todo el país, con una cifra de obesidad del 24,4% en mujeres y 21,4% en varones, aunque la metodología fue diferente que la utilizada en el estudio DORICA podemos observar un claro aumento en ambos sexos de la prevalecía. En el estudio ENRICA se obtuvo una prevalencia de obesidad abdominal a nivel global del 36,1%, en mujeres un 39,8% y en varones un 32,3%. Por otra parte, la mayoría de los estudios pobla- cionales usan la circunferencia de cintura (CC) para estimar la prevalencia de la obesidad abdominal (OA), un indicador que podría sobreestimar y subestimar el riesgo de individuos altos y bajos, respectivamente, debido a que la altura no se toma en consideración. La alternativa propuesta es la determinación del índice cintura-altura, que se ha demostrado que es un buen indicador de adiposidad ab- dominal, similar a la CC. Incluso, algunos metaanálisis y revisiones sistemáticas apoyan su uso como un mejor predictor de factores de riesgo cardiovascular (39), no obstante, en esta materia existe todavía mucha controversia. En el reciente estudio ENPE (40), una encuesta con toma de datos del pro- pio paciente mediante encuestadores entrenados, con una muestra de 6800 parti- cipantes entre 25 y 64 años, se demostró una prevalencia en la población española de sobrepeso de 39,3% y de obesidad de 21,6%. La prevalencia de sobrepeso en mujeres fue de 32,1% y de obesidad de 22,8%, en varones la obesidad represento