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nos refinados y azúcares añadidos se ha asociado con mayor ganancia de peso (32) .
Por tanto, los estudios apoyan los beneficios de consumir comidas con alimentos
saludables y carbohidratos complejos con bajo índice glucémico (un valor dado
a los alimentos como referencia en la velocidad a la que aumentan los niveles de
glucosa en sangre) (60) .
ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS A NIVEL NACIONAL Y EN
CASTILLA Y LEÓN
Los primeros estudios que se publicaron en nuestro país aportaron estima-
ciones de la obesidad en la población adulta basada en datos autoreportados por
los propios pacientes (34) . Se ha demostrado que este tipo de estudios tiende a
subestimar la prevalencia (1 , debido a que los participantes tienden a subestimar
su peso y a sobreestimar su altura. El estudio más precoz que arrojo datos sobre
la prevalencia se sitúa a nivel regional, realizados en la década de 1990 (36) . La
SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) (36) realizó esta pri-
mera estimación para toda España, utilizando el análisis de un conjunto de datos
compuesto por estudios regionales disponibles de muestras aleatoria, muestras
que todas ellas siguieron procedimientos comparables. Estos datos fueron años
más tarde actualizados en el estudio DORICA (37) , mostrando una cifra de 13,2%
de obesos entre los varones y 17,5% de obesas entre las mujeres. Entre 2008 y
2010, el estudio ENRICA (38) proporcionó estimaciones para adultos que usaron
datos antropométricos de una muestra de población de todo el país, con una cifra
de obesidad del 24,4% en mujeres y 21,4% en varones, aunque la metodología
fue diferente que la utilizada en el estudio DORICA podemos observar un claro
aumento en ambos sexos de la prevalecía. En el estudio ENRICA se obtuvo
una prevalencia de obesidad abdominal a nivel global del 36,1%, en mujeres un
39,8% y en varones un 32,3%. Por otra parte, la mayoría de los estudios pobla-
cionales usan la circunferencia de cintura (CC) para estimar la prevalencia de la
obesidad abdominal (OA), un indicador que podría sobreestimar y subestimar el
riesgo de individuos altos y bajos, respectivamente, debido a que la altura no se
toma en consideración. La alternativa propuesta es la determinación del índice
cintura-altura, que se ha demostrado que es un buen indicador de adiposidad ab-
dominal, similar a la CC. Incluso, algunos metaanálisis y revisiones sistemáticas
apoyan su uso como un mejor predictor de factores de riesgo cardiovascular (39),
no obstante, en esta materia existe todavía mucha controversia.
En el reciente estudio ENPE (40), una encuesta con toma de datos del pro-
pio paciente mediante encuestadores entrenados, con una muestra de 6800 parti-
cipantes entre 25 y 64 años, se demostró una prevalencia en la población española
de sobrepeso de 39,3% y de obesidad de 21,6%. La prevalencia de sobrepeso en
mujeres fue de 32,1% y de obesidad de 22,8%, en varones la obesidad represento