Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 302

302 V olumen 55 (2018) cológica, que es más común en mujeres) y la obesidad visceral, en la que la grasa (tejido adiposo mesentérico) se concentra principalmente en la región abdominal (forma del cuerpo parecido a la manzana o androide). La obesidad visceral o en manzana es más común en hombres y tiende a ser más perniciosa en términos de salud, particularmente produciendo un incremento del riesgo cardiovascular. Para determinar si y en qué medida alguien es obeso, se han diseñado y de- sarrollado diferentes métodos, incluida la evaluación basada en la antropometría, análisis de impedancia bioeléctrica, densitometría y otros métodos basados ​​en imágenes (7-9) . Como hemos comentado previamente, aunque el índice de masa corporal (IMC) es una herramienta imprecisa, sigue siendo la más extendida (10) (tabla 1 y 2) , aunque puede ser complementada con otras herramientas de valoración. Este índice de masa corporal puede ser apoyado por la determinación de la cir- cunferencia de la cintura para discriminar entre obesidad subcutánea y obesidad visceral (11,12) , mostrando una robusta asociación con el riesgo cardiovascular. Otros índices también han mostrado su relación con el riesgo cardiovascular, por ejemplo, la relación de circunferencias cintura-cadera y también la relación cin- tura-altura. Sin embargo, por razones prácticas, comparabilidad y facilidad para medir el peso y la altura, el índice de masa corporal aún prevalece como el indi- cador de adiposidad más utilizado en todo el mundo. A pesar de que se han utilizado diferentes enfoques y tratamientos en el individuo con obesidad, como son la aproximación dietética, programas de ac- tividad física, farmacoterapia y cirugía bariátrica. Sus éxitos a largo plazo han sido limitados y claramente se deben de intentar potenciar nuevas estrategias de prevención ante esta patología, que como veremos a continuación, continúa pre- sentando unas cifras de prevalencia e incidencia alarmantes. ESTUDIOS EPIDEMIOLOGICOS INTERNACIONALES En la actualidad, el 39% de la población mundial es obesa o presenta sobre- peso, a pesar de décadas de esfuerzos para frenar el progreso de esta epidemia (13) . Esta prevalencia se traduce en un coste de salud global equivalente a 3 % del producto interior bruto mundial, o aproximadamente 2 billones de dólares ameri- canos (14) . Para intentar detener esta epidemia, se han puesto en marcha diferentes estrategias teniendo en cuenta una base poblacional y un enfoque de prevención. Por otra parte, las estrategias de salud pública han implementado, impuestos para reducir el consumo de grasas y de azúcar añadido, y también han implementado enfoques de nutrición personalizada. Según la OMS, se estima que más de 2.100 millones de adultos tenían sobrepeso u obesidad a nivel mundial en 2014 (13) , de los cuales 1,5 billones tenían sobrepeso y 640 millones eran obesos. La prevalen- cia de obesidad estimada estandarizada por edad en 2014 fue del 10,8% entre los hombres adultos y del 14,9% en mujeres adultas (15) . Estos datos indicarían que