Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 29
A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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cos, en muchos casos con información maniquea, que amputa la complejidad de
la medicina. La informática, los programas de salud, periódicos y semanarios con
ventajosas ediciones abordan numerosos problemas médicos. En este clima sen-
sacionalista, de anuncios publicitarios, se crea una falsa imagen del poder curador
de la medicina, junto a las desgraciadas noticias sobre errores médicos, todo ello
contribuye a crear un clima de sospecha sobre los sistemas de salud.
La dimensión social, económica y política de la salud y la enfermedad, el
derecho a la salud, y los elevados costes sanitarios con un trasfondo económico
ha irrumpido en nuestros días, suscitándose la ardua polémica entre la dimensión
pública-privada, y las repercusiones políticas. Este debate ha contribuido a de-
bilitar la autoridad del médico, como también la instauración de una dicotomía
entre gestores y médicos, por lo cual las decisiones sanitarias escapan de los
profesionales del arte de curar. La planificación de la asistencia, los hospitales
y la consulta médica, escapa del ámbito de decisión del médico. Las carencias
asistenciales o las deficiencias parecen recaer en el médico cuando realmente las
normas le vienen impuestas, pero el paciente desconoce el entresijo del problema.
En nuestros días asistimos a un mayor distanciamiento en la consulta y la relación
médico-enfermo.
La consulta médica ha sufrido la medicalización del paciente, éste se halla
intoxicado por la información que recibe de los medios audiovisuales, y opta por
la automedicación, siendo su propio terapeuta. En la Medicina de entreguerras,
hace más de medio siglo, el paciente adoptaba una actitud de colaboración, y la
tutela paternalista del médico. Esta consulta médica se ha trocado en una rela-
ción horizontal, en la que el paciente exige y se sitúa a sí mismo en el lugar del
experto, en este caso del médico. En la acción curadora del médico es necesario
recuperar la confianza del paciente, sólo posible a través de la palabra, del diálogo
fluido en la consulta médica. Esta situación deficiente de la consulta médica se
ve agravada con la implantación sistemática de doctrinas como el antiguo taylo-
rismo y cronometraje de tiempos en la consulta médico-enfermo, puesto que en
buena medida la eficacia de la medicina descansa en esa relación de confianza
entre ambos agentes en el acto médico.
Este análisis demuestra la necesidad de retomar la dimensión ética y el fin
primero y último de la medicina: la curación cuando no la ayuda al enfermo.
Al mismo tiempo que la consulta médica quiebra sus bases de relación humana
asistimos a un renacer de la Bioética, recordemos que desde el siglo V antes de
Cristo los médicos hipocráticos formularon las primeras normas deontológica, y
en forma aforística contienen una sabiduría milenaria del médico ante el enfermo
doliente. El papel de la Bioética ha ido en aumento desde 1970, que debe consti-
tuir una herramienta decisiva en el proceso de humanización de la medicina, sin
renunciar al progreso técnico. Los profesionales del Arte de Curar han abierto los