Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 30

30 V olumen 55 (2018) ojos a esta nueva dimensión: la Medicina como Ética. Dos actitudes o modelos se proponen: de una parte la ética de la técnica, que identifica al buen médico con los logros terapéuticos y los avances científicos, de otra parte la ética humanista, en la cual el enfermo es considerado ante todo como persona. Es evidente que ambas no son incompatibles sino complementarias, como rezaba aquel aforis- mo antiguo vir bonus medendi peritus, puede y debe poseer los conocimientos y técnicas ad hoc de la Lex Artis, pero al mismo tiempo sentir compasión humana por el ser doliente. Se trata de recuperar el diálogo interpersonal y la confianza de antaño entre los dos protagonistas de la consulta: el médico y el enfermo. Carlos D. Tajer (Las palabras de la medicina clínica, 2009) nos recuerda que “El médico es experto en la enfermedad, pero el paciente crónico es experto en su padecimiento, nosología versus experiencia en ella. El encuentro médico debe negociar esos conocimientos expertos en forma virtuosa”. El humanismo médico al entender la profesión (professio en sentido sacerdotal), según los antiguos, es ante todo vocacional y en tal sentido de obligación moral que nos exige un com- portamiento virtuoso, como citamos al comienzo de esta editorial, el médico en la consulta con el enfermo debe ser: “un buen varón, experto en el arte y la ciencia de la medicina y lleno de misericordia y humanidad”.