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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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finales del siglo veinte transformado en un agente con derechos bien definidos y
amplia capacidad de decisión autónoma sobre los procedimientos diagnósticos
y terapéuticos que se le ofrecen, pero ya no se le imponen. 2. El médico, que
de ser padre sacerdotal (como correspondía al rol tradicional de su profesión)
se fue transformando en un asesor técnico de sus pacientes, a los que ofrece sus
conocimientos y consejos, pero cuyas decisiones ya no asume. 3. La relación
clínica, que de ser bipolar, vertical e infantilizante, se fue colectivizando (con la
entrada en escena de múltiples profesionales sanitarios), se fue horizontalizando
y se fue adaptando al tipo de relaciones propias de sujetos adultos en sociedades
democráticas”.
Más cercana a la sensibilidad del enfermo Diana Zabalo (La rebelión del
paciente. 2015), se pregunta ¿De que se rebelan los pacientes? A su juicio de los
siguiente:” De la omnipotencia del médico, de no ser escuchados, y del pensa-
miento inflexible. Propone-sigo su texto- un cambio de paradigma; el paterna-
lismo con obediencia a la beneficencia con autonomía, ya que la voluntad del
paciente es ley suprema”. En un Manifiesto se afirma que los pacientes exigen ser
protagonistas, respeto, autonomía, afecto, empatía, sentido del humor, esperanza,
promoción y prevención de la salud.
Esta quiebra en la relación médico-paciente repercute negativamente en el
prestigio y consideración social de la medicina en general. Según una encuesta
Gallup un elevado número de encuestados (el 26 %) manifestaban que sentían
menor respeto por el médico que diez años antes. Entre sus opiniones manifesta-
ban que los médicos se dedican a la profesión por el dinero. Muchos encuestados
afirmaban de los médicos falta de interés y atención. Esta alienación en la relación
médico-enfermo se corrobora por la brusca irrupción, cada vez espectacular de
formas de medicina alternativa. En la práctica cotidiana de los países más avan-
zados, Europa y Norteamérica, pululan naturistas, homeópatas, osteópatas, her-
bolarios, quiroprácticos, acupunturistas, y un diverso elenco de sistemas médicos
alternativos, al margen de la medicina académica. En amplias áreas del planeta
sobreviven formas de medicina creencial supervivientes de pautas mágico-reli-
giosas, sin descartar el burdo curanderismo sectario. La medicina milagrera y las
peregrinaciones a santuarios atestiguan la pervivencia de formas precientíficas
de Medicina. Destaca la antigua homeopatía que se ha oficializado plenamente
con reconocimiento legislativo llegando a alcanzar grandes proporciones comer-
ciales. Carentes de base experimental suponen un reto para la medicina oficial,
amén de marcar un retroceso a sistemas seudocientìficos del siglo XIX que creía-
mos superados como el mesmerismo, la homeopatía y la frenología. En suma
todas las terapias parecen tener el mismo interés para el paciente, que no llega a
percibir la diferencia entre la medicina basada en la rigurosa experimentación, y
las formas paramédicas de ejercicio. En algunos países como el Reino Unido la