Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 145

A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid 145 proponía sangrar antes la herida y purgarla, vendándola con estopas empapadas con vinagre y se restringía la alimentación al herido. Si había hematomas extensos se debería de aplicar fomentos con clara de huevo y aceite rosado a la vez que se había un drenaje de la colección hemática utilizando una lanceta escarificadora. Las amputaciones se cauterizaban con hierros al rojo vivo para lograr la frenar la hemorragia y se intentaba cerrar la herida cosiendo los tejidos Las heridas de arma blanca se trataban con cauterización del trayecto que había realizado el elemento cortante, donde se aplicaban hierros candentes en las heridas de modo que el tejido y las venas se sellaban, previniendo así la pérdida de sangre y la infección. La flecha ya sea de arco o ballesta, produce un orificio penetrante en el lugar del impacto generalmente con gran profundidad. La punta y cabeza de flecha, se unía al vástago soporte mediante cera caliente de abeja y atadura con fibras, ma- terial que en ocasiones quedaba depositado en el trayecto de la herida. Cuando la flecha penetra la cabeza y punta queda en el interior y para lograr su extracción, se utilizaba un instrumento en forma de cuchara que se introducía en la herida para extraerla por deslizamiento evitando mayores daños. El tratamiento de la herida se hacía como otras heridas de arma blanca Las heridas de arma de fuego eran tratadas de acuerdo a los postulados de los cirujanos alemanes Hieronymus Brunschwig y Hans von Gersdorff cauterizadas vertiendo aceite hirviendo por los orificios de la herida que pensaban que así se anulaba la mor- tal acción del veneno contenido en la pólvora Las heridas por proyectiles de artillería se trataban de acuerdo a los destrozos causa- dos y el lugar de la lesión que dependía ade- más de la naturaleza del proyectil que podría ser piedra o hierro. En esta época también se seguían las in- dicaciones del médico suizo Phillipus Bombast von Hohenheim conocido por Paracelso (1493- 1541) que optaba por intervenir lo menos po- sible a la hora de tratar heridas, fracturas y lu- xaciones, dejando al tiempo y a la naturaleza ejercer su acción, evitando a sus pacientes el trauma sobreañadido de una manipulación de dudosos resultados, criterio que en parte adop- tó Dionisio Daza Chacón. En lo que respecta a la anestesia, siem- pre ligada por razones obvias a la cirugía, esta no tuvo ningún desarrollo especial en este Texto de Cirugía de Dionisio Daza Chacón periodo histórico tratado. Teodororico de Luca