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(1205-1298), fraile dominico, cirujano y médico, en la Universidad de Bolonia,
utilizó como somnífero la mandrágora y el opio aplicados en esponjas producien-
do profundo sopor. Se siguieron utilizando los escasos recursos que previamente
se utilizaron en la Edad Media como la conocida como “esponja soporífera” que
consistía en una esponja o paño impregnado en una mezcla de distintos compues-
tos como mandrágora, opio, beleño o cicuta que provocaba somnolencia. Para
revertir sus efectos y despertar al paciente se aplicaba vinagre. Sin embargo, ya
se empezaron a realizar aportaciones en este campo por médicos y alquimistas
como Paracelso (1493-1541), Valerius Cordus (1515-1544) y Raimundo Lulio
(1232 - 1315) en especial el éter sulfúrico, producto derivado de la mezcla de
ácido sulfúrico con alcohol caliente, aunque este hallazgo no se utilizó de forma
práctica y este descubrimiento quedó olvidado en la documentación de los Ar-
chivos de Nüremberg. Este producto fue conocido como vitriolo o vitriolo dulce.
El opio, fue otro de los productos utilizados de forma muy limitada y no
para fines médicos, al conocerse en Europa procedentes de Oriente y aportado por
los navegantes italianos especialmente genoveses y venecianos.
Terminando el siglo XV en el nuevo continente descubierto años antes, el
fraile Tomas Ortiz hace referencia a la planta coca como producto que mitigaba
el dolor.
El geógrafo de Cristóbal Colon, Juan de la Cosa, murió después de que fue-
ra herido con un dardo envenenado de curare y disparado por los indios mediante
una cerbatana. Hasta siglo posteriores no se implanto su empleo en medicina.
El médico, anatomista y cirujano Andreas Vesalius, realiza en su libro “De
humani corporis fabrica”, descripciones sobre la intubación traqueal en animales
y que sirve para llenar de aire los pulmones, que en realizar soporta las bases de
la respiración artificial.
Desde el punto de vista práctico en el tratamiento de heridas y lesiones de
guerra se practicaba la inmovilización del paciente que previamente se le trataba
de soporizar mediante bebidas alcohólicas y muy especialmente cerveza y vino.
Sin embargo, Ambrosio Paré utilizaba el frio en la zona de la herida a tratar con
objeto de reducir la sensibilidad y con ello el dolor. Como técnicas para evitar
el dolor, también se practicó la compresión del cuello del paciente hasta hacerle
perder el conocimiento estimulando quimio y baro receptores, actuando de forma
empírica sin tener un claro conocimiento del efecto que la actuación compresiva
realizaba. No obstante Leonardo da Vinci ya había realizado descripciones ana-
tómicas que relacionaban el sistema nervioso con el dolor y los nervios como
transmisores de estímulos.
Sin lugar a dudas, el Renacimiento resultó una época revolucionaria para la
medicina, pero muy especialmente por la cirugía, por los cambios conceptuales y
sobre todo prácticos que conllevo la adquisición de conocimiento en los conflic-