Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 146

146 V olumen 55 (2018) (1205-1298), fraile dominico, cirujano y médico, en la Universidad de Bolonia, utilizó como somnífero la mandrágora y el opio aplicados en esponjas producien- do profundo sopor. Se siguieron utilizando los escasos recursos que previamente se utilizaron en la Edad Media como la conocida como “esponja soporífera” que consistía en una esponja o paño impregnado en una mezcla de distintos compues- tos como mandrágora, opio, beleño o cicuta que provocaba somnolencia. Para revertir sus efectos y despertar al paciente se aplicaba vinagre. Sin embargo, ya se empezaron a realizar aportaciones en este campo por médicos y alquimistas como Paracelso (1493-1541), Valerius Cordus (1515-1544) y Raimundo Lulio (1232 - 1315) en especial el éter sulfúrico, producto derivado de la mezcla de ácido sulfúrico con alcohol caliente, aunque este hallazgo no se utilizó de forma práctica y este descubrimiento quedó olvidado en la documentación de los Ar- chivos de Nüremberg. Este producto fue conocido como vitriolo o vitriolo dulce. El opio, fue otro de los productos utilizados de forma muy limitada y no para fines médicos, al conocerse en Europa procedentes de Oriente y aportado por los navegantes italianos especialmente genoveses y venecianos. Terminando el siglo XV en el nuevo continente descubierto años antes, el fraile Tomas Ortiz hace referencia a la planta coca como producto que mitigaba el dolor. El geógrafo de Cristóbal Colon, Juan de la Cosa, murió después de que fue- ra herido con un dardo envenenado de curare y disparado por los indios mediante una cerbatana. Hasta siglo posteriores no se implanto su empleo en medicina. El médico, anatomista y cirujano Andreas Vesalius, realiza en su libro “De humani corporis fabrica”, descripciones sobre la intubación traqueal en animales y que sirve para llenar de aire los pulmones, que en realizar soporta las bases de la respiración artificial. Desde el punto de vista práctico en el tratamiento de heridas y lesiones de guerra se practicaba la inmovilización del paciente que previamente se le trataba de soporizar mediante bebidas alcohólicas y muy especialmente cerveza y vino. Sin embargo, Ambrosio Paré utilizaba el frio en la zona de la herida a tratar con objeto de reducir la sensibilidad y con ello el dolor. Como técnicas para evitar el dolor, también se practicó la compresión del cuello del paciente hasta hacerle perder el conocimiento estimulando quimio y baro receptores, actuando de forma empírica sin tener un claro conocimiento del efecto que la actuación compresiva realizaba. No obstante Leonardo da Vinci ya había realizado descripciones ana- tómicas que relacionaban el sistema nervioso con el dolor y los nervios como transmisores de estímulos. Sin lugar a dudas, el Renacimiento resultó una época revolucionaria para la medicina, pero muy especialmente por la cirugía, por los cambios conceptuales y sobre todo prácticos que conllevo la adquisición de conocimiento en los conflic-