Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 184

Salud bebé / Esté pendiente Alergias Son enfermedades muy frecuentes, conforman sobre todo mecanismos de defensa ante el medio externo, por ello se presentan en los sitios donde el cuerpo tiene contacto con el ambiente. La mayoría se inician en los primeros cinco años de vida y es muy frecuente heredarlas. En la piel se presentan dermatitis atópica (resequedad y rasquiña en los pliegues), urticaria (ronchas o hinchazones) y prúrigo estrófulo (producido por picaduras de insectos). Todas cursan con prurito o deseo de rascarse. En las vías respiratorias, las alergias más comunes son asma y rinitis alérgica que con frecuencia se acompaña de conjuntivitis. En las vías digestivas, las alergias pueden ocasionar vómitos, diarreas y reflujo gastroesofágico, entre otras alteraciones. En las vías aéreas los principales causantes de alergia son los ácaros, animalitos microscópicos que se hallan en el polvo casero. Por ello el dormitorio de los pequeños debe ser libre de polvo. Si tienen alergias respiratorias, se aconseja cubrir las almohadas y el colchón con protectores especiales bajo las sábanas, realizar aseo frecuente, evitar mascotas de pelo y otros desencadenantes. Los alimentos que causan más frecuentemente alergias son leche de vaca, huevo, maní, pescados y mariscos. Por ello se considera que estos alimentos deben introducirse tardíamente, cuando el médico lo indique. Gripa Si su niño está molesto, bajo de apetito, con la nariz tapada y mocos claros, quizás con fiebre, seguramente tiene un resfriado común o también llamado gripa. Cuando esto sucede hay que tomar medidas para que su salud se recupere: no lo lleve al jardín, guárdelo en casa, bien arropado para que no reciba cambios bruscos de temperatura y menos el famoso ‘sereno’. Dele líquidos calientes y que ayuden a aliviar la molestia de su garganta, como las infusiones recomendadas por las abuelas y que se preparan con hierbas aromáticas (tomillo, poleo, limonaria), las cuales permiten aportar líquidos y, además, calmar la tos. Lo mejor para descongestionar la nariz de su pequeño es preparar 3 onzas de agua hervida con una pizca de sal y, con un gotero o un spray, poner gotas de mezcla, idealmente tibias, cuantas 182 veces sea necesario en cada fosa nasal; posteriormente, con una chupa o copitos de algodón, trate de extraer el moco. Si lo anterior no funciona es necesario recurrir a sustancias isotónicas o hipertónicas que según su origen pueden ser solución salina o agua de mar, las cuales permiten desobstruir más fácilmente las fosas nasales del bebé. Otro signo importante a tener en cuenta es la fiebre (sensación de calor, enrojecimiento del cuerpo o incluso cuerpo caliente y manos y pies fríos). Esta indica la presencia de una infección que, cuando cursa con gripa, es producida por los virus transmitidos por las personas en contacto con gripa. La fiebre genera sensación de dolor en el cuerpo y marcado decaimiento. Lo ideal es consultar con el médico si no cede a pesar de las medidas tomadas. ¿Cuándo acudir al médico por la fiebre del bebé? Información en la pág. 174