Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Página 107
Lactancia
Alimentación de mamá
durante la lactancia
Recuerde que un embarazo feliz y una lactancia exitosa
contribuirán a que el bebé se desarrolle y crezca adecuadamente.
Las demandas nutricionales de una mujer que lacta son mayores que en el embarazo, pues las reservas de energía y
muchos nutrientes durante este período
se utilizan en la producción de la leche
que consume el bebé.
Para lograr una exitosa lactancia
materna, durante este período la mujer
debe aumentar la ingesta de alimentos
fuente de proteínas (leche y derivados,
carne de res, pollo y pescado, huevo y
leguminosas secas); también alimentos
fuente de minerales y vitaminas que los
proporcionan (frutas y verduras) y alimentos fuente de energía (cereales y derivados, raíces, tubérculos y plátano). Debe
haber un aporte mayor de agua, líquidos y alimentos ricos en fibra, así como
resulta ideal adicionar vísceras a la alimentación, una vez a la semana.
Antes que comer en exceso se trata
de tener una alimentación balanceada,
como se ha indicado en los trimestres del
embarazo, sin restricciones en los nutrientes, cuidando la calidad y la cantidad de
los alimentos e idealmente con la orientación de un profesional en nutrición.
La lactante vegetariana requiere
cuidado especial: su dieta no aporta todos los nutrientes en cantidad y calidad
adecuadas (proteínas de alto valor biológico, calcio, hierro, zinc y vitamina D)
para su estado nutricional y el desarrollo
óptimo del bebé.
La madre debe evitar:
Excesos de grasas saturadas, azúcares, sal y café.
Paquetes, fritos, productos de pastelería, alimentos picantes y muy
condimentados.
Condimentos industrializados.
Tabaco, alcohol y sustancias estimulantes.
La falta de ejercicio (sedentarismo).
Modular la grasa en la dieta
ayuda a evitar la predisposición a enfermedades en
los niños.
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