Salud bebé / Esté pendiente
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo generalizado. Hoy se conoce como Trastorno del Espectro Autista, TEA, puesto que sus síntomas están dentro de un amplio rango: van desde algo muy leve hasta algo muy profundo y grave.
Sus síntomas se caracterizan por dificultades para relacionarse con otras personas; alteraciones en la comunicación, especialmente en el lenguaje verbal y comprensivo; y patrones de comportamiento repetitivos, rígidos y restringidos; algunos niños manifiestan esas conductas con movimientos estereotipados, como balanceo o aleteo de las manos.
No está clara la causa y hay múltiples hipótesis en estudio. Se habla de un componente genético o un problema neurológico orgánico( pérdida de las asimetrías cerebrales e hipoperfusiones [ poca sangre ] en zonas específicas del cerebro); también de un componente neuroquímico de alteraciones de neurotransmisores, o estar asociado a trastornos psiquiátricos secundarios.
Síntomas
El TEA no es fácil de diagnosticar tempranamente por su amplia variedad de síntomas, pero una madre o un padre atento puede identificar algunos típicos. Las madres de estos niños relatan que desde muy pequeños, en el primer año, no hacen contacto visual con ellas, se consuelan fácilmente y no les estiran las manos. Entre los dos y tres años les falta interés por el llamado, presentan fijación en un detalle, tienen movimientos atípicos, hablan poco y sin emocionalidad.
Les gusta jugar y estar solos, el juego no es simbólico, se les dificulta estar con otros niños e interactuar con ellos, se acostumbran a unas rutinas que no les gusta cambiar y cuando esto sucede pueden alterarse hasta recuperarlas de
nuevo. Los más grandes repiten las palabras como en un eco, no entienden las emociones de los otros ni expresan las propias y no tienen noción del peligro. Son en apariencia insensibles al dolor y por ello en ocasiones se golpean, así que es importante estar atentos para evitar que se hagan daño.
¿ Qué hacer?
Los padres de un niño con autismo deben brindarle apoyo conductual positivo para enseñarle habilidades y comportamientos socialmente aceptables. Además, buscar redes de apoyo para compartir con otros padres las experiencias y apoyarse mutuamente. Es indispensable buscar apoyo profesional no solo médico sino también académico y social.
El tratamiento es realizado por un equipo interdisciplinario con un apoyo familiar importante. El enfoque debe dirigirse a los problemas conductuales, haciendo una adaptación ambiental, y cambiar el pensamiento de déficits por habilidades, o sea apoyar al niño para que desarrolle sus potencialidades. Requiere un plan con metas claras elaborado por el equipo de atención y los familiares.
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