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ciones o generalizaciones conceptuales dentro de la propia teoría para
resolver el conflicto. Estas respuestas serían equivalentes a los procesos
de ajuste en el cambio conceptual. Por último, la respuesta más radical
sería la reestructuración profunda de la propia teoría, dando lugar a un
cambio conceptual radical que afecte a los principios que la sustentan.
Esta última respuesta es muy infrecuente y normalmente sólo se producirá tras enfrentarse a numerosos conflictos que han sido resueltos provisionalmente mediante respuestas más simples.
De esta forma, vemos que la enseñanza basada en el conflicto cognitivo
requiere un cuidadoso diseño de las actividades de enseñanza que implica también ayudar al alumno a resolver sus conflictos, en lo que difiere
claramente de la enseñanza por descubrimiento. El alumno debe tomar
conciencia, por un proceso de explicitación, de los errores cometidos por
su teoría, para acabar asumiendo la superioridad de las teorías científicas. En este sentido, los criterios de evaluación, aunque no se explicitan
tanto como las actividades de enseñanza, tienden a ser próximos a los
defendidos desde la enseñanza tradicional o expositiva. Al final se trata
de que los alumnos compartan, hagan suyas, las teorías científicas y abandonen sus concepciones alternativas. Éstas deben ser el punto de partida de la enseñanza pero no su meta. Si bien en el proceso de enseñanza
no deben penalizarse las concepciones alternativas de los alumnos, sino
al contrario, fomentar su activación y discusión, en la evaluación final
esas concepciones deben desaparecer, ya que ésa es la meta de la educación científica.
Sin embargo, aunque comparta ciertos criterios de evaluación con la enseñanza tradicional, este enfoque recurre a tareas y técnicas de evaluación diferentes, similares a las utilizadas para evaluar el conocimiento
previo. No se trata tanto de evaluar el grado en que los alumnos verbalizan
los conceptos científicos, como sucede en los modelos más al uso, como
de comprobar en qué medida aplican esos conocimientos para resolver
problemas y afrontar situaciones nuevas. El alumno habrá aprendido ciencia en la medida en que aplique las teorías científicas a nuevos contextos
y situaciones. Sin embargo, como señala Duit (en prensa), la aplicación
de estos modelos de enseñanza, aunque sin duda haya tenido efectos
muy beneficiosos en la renovación de la didáctica de la ciencia, no parece
haber logrado ese objetivo básico de que los alumnos abandonen sus concepciones alternativas.
Dificultades de aprendizaje y enseñanza previsibles
La persistencia de las concepciones alternativas, después de haber sido
sometidas de modo sistemático a conflictos cognitivos, constituye un se-