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4.3.5. La enseñanza mediante el conflicto cognitivo
Frente a la idea de que al aprendizaje de la ciencia debe alcanzarse por
un descubrimiento personal de los alumnos o mediante instrucción directa por parte de los profesores, los modelos basados en el conflicto
cognitivo adoptan una posición intermedia o si se prefiere neutral (STRIKE
y POSNER, 1992): se trata de partir de las concepciones alternativas de
los alumnos para, confrontándolas con situaciones conflictivas, lograr un
cambio conceptual, entendido como su sustitución por otras teorías más
potentes, es decir más próximas al conocimiento científico. Aunque debe
ser el propio alumno el que tome conciencia de ese conflicto y lo resuelva, los profesores pueden utilizar todos los recursos, expositivos y no
expositivos, a su alcance para hacer ver al alumno las insuficiencias de
sus propias concepciones.
Supuestos y metas de la educación científica
La enseñanza basada en el conflicto cognitivo asume la idea de que es el
alumno el que elabora y construye su propio conocimiento y quien debe
tomar conciencia de sus limitaciones y resolverlas. En este enfoque las
concepciones alternativas ocupan un lugar central, de forma que la meta
fundamental de la educación científica será cambiar esas concepciones
intuitivas de los alumnos y sustituirlas por el conocimiento científico.
En cuanto a las relaciones entre el conocimiento cotidiano y el científico,
asume normalmente el supuesto de la incompatibilidad entre ambas formas de conocimiento, por el que las teorías implícitas de los alumnos
deben ser sustituidas por el conocimiento científico. La forma de lograr
esa sustitución, como meta fundamental de la educación científica, es
hacer que el alumno perciba los límites de sus propias concepciones alternativas y, en esa medida, se sienta insatisfecho con ellas y dispuesto a
adoptar otros modelos más potentes o convincentes. El logro de esta meta
condiciona la forma en que se propone la organización del currículo.
Criterios para seleccionar y organizar los contenidos
Los defensores de este enfoque no suelen ser demasiado explícitos sobre criterios que establecen para organizar los contenidos en el currículo
de ciencias, más allá de que al estar dirigido al cambio conceptual debe
adoptar una organización igualmente conceptual. Son los núcleos conceptuales de la ciencia los que constituyen el eje del currículo.
Los contenidos procedimentales y actitudinales no desempeñan apenas
ningún papel en la organización del currículo. Así, en la organización del