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guntar uno de los primeros asuntos por discutir en un curso de formación para jóvenes que se preparan para ser profesores.
La clave para evitar que el preguntar se burocratice, o que se torne en
una pedagogía de la respuesta, parece estar en dos correctivos:
MANUAL DE ESTRATEGIAS DE ENSÑEANZA / APRENDIZAJE
1. No sólo preguntarle al estudiante, sino, sobre todo enseñarle (estimular, facilitar) a preguntar. un educador que no castra la curiosidad del educando, que se inserta en el acto de conocer, jamás es
irrespetuoso con pregunta alguna....el papel del educador, lejos de
ser el que ironiza al educando, es de ayudarlo a rehacer la pregunta,
con lo que el educando aprende, en la práctica, como preguntar mejor.
2. No caer en el juego intelectualista de la pregunta por la pregunta, lo
importante es que la cadena de preguntas y respuestas estén ampliamente vinculadas con la realidad. Freire por su parte señala que
es preciso que el educando vaya descubriendo la relación dinámica,
fuerte, viva entre palabra y acción, entre palabra -acción- reflexión.
Aprovechando entonces ejemplos concretos de la propia experiencia
de los alumnos durante una mañana de trabajo en la escuela.. estimularlos a hacer preguntas relacionadas con la práctica de ellos y,
las respuestas, entonces, involucrarían a la acción que provocó la
pregunta. obrar, hablar, conocer, estarían entonces juntos.
Y continúa Freire:
por lo que hemos expuesto hasta el presente, debe quedar claro que la
metodología de la pregunta que proponemos no es una técnica sino una
forma de organización de las relaciones educativas en interacción pertinente y liberadora. En última instancia, el profesor pregunta no sólo para
activar la búsqueda de respuestas, sino para enseñar a preguntar, de
modo que el estudiante aprenda a autoestimularse, es decir,
aprenda a aprender, y con ello, a desarrollar el mundo. Es en el contexto de esta aproximación liberadora que proponemos una
operacionalización propuesta a través de la taxonomía, la dinámica y las
técnicas de la pregunta, no constituye por ende una receta, sino un marco de referencia para que el profesor se pregunte a sí mismo sobre la
efectividad de su práctica de preguntar y comience a explorar nuevas
alternativas de enseñanza.
Identificar, formular y solucionar problemas son competencias básicas que requerimos para un aprendizaje de calidad y para
aplicar tales destrezas más allá del aula. Por ello el centro de los comentarios de autores de diversos campos ha consistido en que el descubri-